
Caminar juntos, caminar de la mano
Caminar como familia implica amar, servir, dedicar tiempo y dar testimonio. La sinodalidad empieza en casa, con pequeñas acciones que muestran el Amor de Dios.

Caminar como familia implica amar, servir, dedicar tiempo y dar testimonio. La sinodalidad empieza en casa, con pequeñas acciones que muestran el Amor de Dios.

En la vida no es necesario tenerlo todo bajo control. Basta con elegir cada día amar con libertad, para ser felices.

Se dice que la esperanza es lo que hace que sigas respirando, incluso cuando la presión de la vida te está asfixiando. Pero esa esperanza ha de estar bien apoyada en algo verdadero y confiable.

El papa León nos dice que son una invitación a no malgastar la vida, sino orientarla hacia las alturas y sea una obra maestra.

Libres para servir en el amor, la alegría y sencillez de corazón tal como nos enseñó Jesús con su propia vida.

El mundo ha cambiado, y se puede decir que gritar ¡viva Cristo Rey! no representa ya en general peligro de perder la libertad o la vida.

Nuestro Dios ilumina nuestra mirada, ilumina nuestro corazón, ilumina nuestra mente y nuestras ganas de hacer algo en la vida.

Pascal admiraba la sabiduría de los antiguos filósofos griegos, que eran sencillos en su arte del buen vivir.

En la vida espiritual esa fuerza vital es el amor por Cristo y en Cristo. Eso supera todas las enfermedades espirituales y, al final, también la muerte.

Para nosotros ir a “Galilea” significa ir hacia adelante, mirar el futuro con confianza, superar el sentimiento de derrota.

La verdadera alegría no es algo que nace de tener tantas cosas, sino de haber encontrado a una persona: a Jesús.

Todo lo que tenemos es un don de Dios: Nacimos sin nada y se nos ha otorgado incluso la misma existencia.