
Vivamos en familia la Solemnidad de Pentecostés
Pentecostés es una oportunidad para fortalecer la fe en familia y enseñar a los hijos el valor del Espíritu Santo en la vida cotidiana.

Pentecostés es una oportunidad para fortalecer la fe en familia y enseñar a los hijos el valor del Espíritu Santo en la vida cotidiana.

La Cuaresma nos invita a escuchar el grito de Jesús: un acto de amor que vence incluso el silencio.

La Cuaresma se construye día a día y en familia. Pequeños sacrificios, actos de amor, oración y reflexión pueden transformar este tiempo en una experiencia espiritual profunda. Aún estamos a tiempo de prepararnos y vivir un Miércoles de Ceniza con verdadero sentido.

Acompañar la vocación de un hijo es ayudarle a descubrir el camino que lo haga verdaderamente feliz. Con oración, escucha y ejemplo, cualquier estado de vida puede llevar a la santidad.

La oración es la elevación de la mente para –en un plano de visión sobrenatural-
alabar al Señor, darle gracias por los beneficios recibidos y pedirle todo lo que
necesitemos.

“De noche, especialmente, es hermoso creer en la luz”. Esta frase de Platón, nos habla de la fe en lo que no se ve y la esperanza de obtenerlo.

El Rosario será un fortísimo escudo de defensa contra el infierno, destruirá los vicios, librará de los pecados y exterminará las herejías.

Las palabras “Nada es imposible para Dios” nos pueden ayudar mucho en la vida. Si lo creemos, dejamos obrar a Dios en nosotros.

Se dice que la música existe para expresar las palabras que no podemos decir. Muchas veces una canción puede expresar mucho mejor lo que se siente, que decirlo solo con palabras.

Es bueno que eduquemos a nuestros hijos a orar por cada uno de ellos y mucho mejor si lo hacemos en familia.

Cuando oramos, no sabemos en qué momento o de qué manera obra Dios para hacer que esa persona se convierta y sienta su fe y obre en consecuencia.

La Pascua no solo es un día, son 50 días por lo que debemos hacer una gran fiesta.