
San José, padre amoroso y modelo de los padres de familia
La oración es un gran sustento para el trabajo de la voluntad y, sobre todo, para la familia y para papá.

La oración es un gran sustento para el trabajo de la voluntad y, sobre todo, para la familia y para papá.

La oración, la limosna y el ayuno nos ayudan a vaciarnos y liberarnos de los apegos que nos aprisionan.

Orar es dialogar con Dios con calma y sin presiones, porque orar lleva tiempo. Tiempo para hablar y tiempo para escuchar, por lo que en realidad es un diálogo entre nosotros y Dios.

Es bueno que preveamos poder ir a Misa en familia, rezar el santo Rosario y que tengamos un tiempo para platicar sobre el acontecimiento guadalupano con nuestros hijos.

La Santísima Virgen María descubre intrigas diabólicas, es abogada de los pecadores y camino seguro del cielo.

Ciertamente no podemos resolver todos los problemas del mundo, pero ello no nos excusa para no hacer nada.

En el proceso de la vida personal, el momento más crítico para enfrentar el juicio de Dios es sin duda el de la muerte.

Pedir unos por otros tiene mucha eficacia porque no depende de las fuerzas humanas, sino del poder de Dios que escucha las peticiones y concede su gracia.

Amemos a los enemigos de Dios y de su pueblo orando intensamente por su conversión, para que el Señor conmueva sus corazones.

Según datos de Pew Research Center, en el mundo hay cerca de 4,200 religiones, siendo el catolicismo la más popular.

En las vísperas de Cuaresma y de que se cumpla un año de la guerra en Ucrania, obispos de ese país piden oración, ayuno y penitencia para que haya paz.

El domingo es un regalo que Dios nos hace a su pueblo, y por eso, la Iglesia lo protege con un mandamiento.