Con esta solemnidad cerramos la gran fiesta de la Pascua pero lo hacemos con broche de oro ya que Jesús nos regala al Espíritu Santo y eso nos tiene que llenar de inmesa alegría y de una apertura y disponibilidad para recibirlo.
La vida que llevamos, la violencia que vivimos, la prisa que tenemos siempre nos hace que todo pase rápido y poco podemos poner atención, pero hoy tenemos la oportunidad para vivirlo más profundamente.
Hoy, en esta gran fiesta, es necesario que nuestros hijos se den cuenta de la importancia que tiene y de los dones y frutos que nos regala el Espíritu Santo, por eso te dejo mis 5Tips para vivir la fiesta de Pentecostés en familia.
PRIMERO. Saber en qué consiste esta solemnidad.
Es muy necesario que, si no tenemos claro qué se celebra, entonces nos demos a la tarea de leer la Biblia, Hechos 2, 1-11, para poner atención a lo que sucede con el Espíritu Santo y cómo es que llega a nuestras vidas.
Es importante que en familia, hagamos una pequeña reflexión y oración para poner en común cómo fue que el Espíritu Santo fue enviado por Dios para acompañarnos y auxiliarnos en nuestras necesidades.
Siempre es mejor hacerlo en familia y si tenemos niños pequeños, es necesario preparar material didáctico como dibujos para que iluminen, láminas, flashcards, etc.
Es necesario recordar que aunque la solemnidad es el domingo, los días siguientes son propicios para seguir con el tema y tratar de hacerlo vida en familia.
SEGUNDO. Vivirla en familia.
Pero no solo se debe quedar en un simple conocimiento, es necesario hacer parte de nuestras vidas al Espíritu Santo, de manera que lo invitemos a que nos acompañe y nos guíe a lo largo de la vida cotidiana.
Si nosotros no lo invitamos, Él no puede ayudarnos, es necesario darle permiso y debemos enseñar a nuestros hijos a que le abran las puertas y que le dejen actuar en su vida.
El Espíritu Santo puede darnos consuelo, auxilio, sabiduria; él siempre nos ilumina la conciencia y la inteligencia por eso es necesario que tenga un lugar muy especial en nuestra vida personal y familiar.
TERCERO. Meditar sobre los dones del Espíritu Santo.
Para poder recibirlos mejor es necesario pedirlos y para eso es necesario conocerlos.
Hay siete dones que el Espíritu Santo nos da: sabiduría, entendimiento, consejo, ciencia, temor de Dios, fortaleza y piedad.
Y hay 12 frutos del Espíritu Santo: Amor, alegría, paz, paciencia, longanimidad, benignidad, bondad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia y castidad.
Nuestros hijos y nosotros también, debemos tener claro todo esto y hacer oración para pedirle al Espíritu Santo que nos dé sus dones y nos regale sus frutos, que solo son la reacción de su acción en nuestras vidas.
En cuanto a los frutos hay algunos términos que no conocemos bien, pero debemos darnos el tiempo para conocerlos y compartirlo en familia.
CUARTO. Hacer oración para pedírselos a Dios.
Es necesario vivir desde la oración la solemnidad de Pentecostés, pero también es necesario seguirle pidiendo al Espíritu Santo que nos regale sus dones y para que Dios nos permita abrir el corazón a Su acción.
Solo así podremos ver sus frutos en nosotros, dejándolo que actúe en nosotros.
Y QUINTO. Estar dispuestos a ponerlos al servicio de la comunidad. La Familia.
Cuando Dios nos regala algo, es para que lo pongamos al servicio, es así que Dios no enciende una lámpara para esconderla.
Como miembros de una familia, es super importante que todos conozcamos nuestras fortalezas y debilidades y tratar de complementarnos unos a otros. Igual pasa con los dones que Dios nos da, unos complementan a los otros.
Ojalá que estemos siempre dispuestos a servir con alegría y a dejar que el Espíritu Santo actúe en nosotros y por medio nuestro para que el Amor de Dios le llegue a muchas personas.
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