
Oremos en familia
Orar es dialogar con Dios con calma y sin presiones, porque orar lleva tiempo. Tiempo para hablar y tiempo para escuchar, por lo que en realidad es un diálogo entre nosotros y Dios.

Orar es dialogar con Dios con calma y sin presiones, porque orar lleva tiempo. Tiempo para hablar y tiempo para escuchar, por lo que en realidad es un diálogo entre nosotros y Dios.

El perdón es el oxígeno que purifica el aire contaminado por el odio y cura los venenos del rencor.

La alegría no está en la biblioteca, encerrada, sino que hay que descubrirla en nuestro diálogo con los demás, donde compartimos la alegría que hemos recibido.

La paz de Cristo es verdadera y está apoyada en la oración, la ternura, el perdón y el amor gratuito a todo prójimo.

La persona humana ha sido creada para estar en comunión con Dios.

En las vísperas de Cuaresma y de que se cumpla un año de la guerra en Ucrania, obispos de ese país piden oración, ayuno y penitencia para que haya paz.

El cardenal Carlos Aguiar pedirá a la Virgen de Guadalupe que interceda como madre amorosa por sus hijos mexicanos a fin de que reine la paz en el país.

La fraternidad no es otra cosa que vivir el Amor de Dios en comunidad y preocuparnos por que todos lo podamos sentir.

La paz que Jesús nos da es el Espíritu Santo, quien llena el corazón de serenidad y apaga la tentación de agredir.

Es cierto que cada quien tiene su fin del mundo. El fin del mundo de cada persona es su propia muerte.

La resurrección de Jesús “nos dice que la última palabra no es la muerte, sino la vida”.

La lógica de la cordialidad está amenazada por el secularismo y la pseudo cultura globalizada a base de consumismo, neocapitalismo y relativismo.