
La cárcel de la soledad. Cuaresma, tiempo para volver
Detente, mira y vuelve. Vuelve a la casa de tu Padre. ¡Vuelve!, sin miedo, a participar de la fiesta de los perdonados.

Detente, mira y vuelve. Vuelve a la casa de tu Padre. ¡Vuelve!, sin miedo, a participar de la fiesta de los perdonados.

El Papa nos invita a detenernos de nuestro frenesí, del ruido y otras cosas, realizar un retiro espiritual es una opción, el grupo “Sígueme” ofrece uno.

La Cuaresma es tiempo rico para desenmascarar qué nos impide detenernos, qué impide dejar que nuestro corazón vuelva a latir con el palpitar del Corazón de Jesús.

En esta Cuaresma, el Papa Francisco invitó a contemplar el crucifijo, porque la cruz no es un adorno más para llevar o colgar, sino “el símbolo de la fe cristiana”.

La parábola del pobre Lázaro y el rico nos invita a abrir la puerta de nuestro corazón al necesitado, porque cada persona es un don, sea vecino o un pobre desconocido.

El Mensaje cuaresmal del Papa Francisco se centra en «la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro», pasaje que da la clave para alcanzar la vida eterna.

El Papa Francisco desarrolla su reflexión de Cuaresma sobre tres puntos: «El otro es un don», «El pecado nos ciega», «La Palabra es un don».

Después de haber vivido la Cuaresma, hemos de escuchar el anuncio «¡Cristo ha resucitado!» y reafirmarnos en la fe. Que se note en el trato a los demás.

En la obra de nuestra conversión, Dios hace el 99%, y nosotros el 1%. En esta Cuaresma, hemos de dar ése 1% para que el Señor derrame su misericordia.

En el tiempo de Cuaresma, la Iglesia nos invita a intensificar la vida de oración, a mortificarnos y a realizar obras de misericordia.

El Papa Francisco invita a dejar lo que ata e impide caminar hacia Dios, y el camino es escuchar su Palabra y practicar las obras de misericordia.
En el quinto domingo de Cuaresma durante el tradicional Ángelus el Papa Francisco centró su mensaje en las personas que aún no han encontrado a Jesús.