
Recuerda, hombre
El confort, las comodidades y facilidades que disfrutamos actualmente nos han hecho perezosos, acomodaticios y han logrado arrebatar a nuestra alma el anhelo de los bienes espirituales.

El confort, las comodidades y facilidades que disfrutamos actualmente nos han hecho perezosos, acomodaticios y han logrado arrebatar a nuestra alma el anhelo de los bienes espirituales.

Tenemos 5 semanas de cuaresma, por lo que es bueno que vayamos haciendo revisiones constantes para ver si vamos bien o si cambiamos de estrategia.

En las vísperas de Cuaresma y de que se cumpla un año de la guerra en Ucrania, obispos de ese país piden oración, ayuno y penitencia para que haya paz.

Gracias a la pasión y muerte de Jesús por nosotros, no sólo fuimos perdonados, redimidos, sino que además nos consiguió la gracia de poder ser hijos de Dios.

Se puede decir que el domingo que cambió la historia fue lo que hoy llamamos Domingo de Resurrección e inician 50 días a los que conocemos como la Pascua.

Pedir perdón y perdonar nos capacitan para dar un paso más y tratar de convertir el corazón.

La Pasión de Cristo fue brutal, cruel e implacable porque nuestros pecados son brutales, crueles, atroces.

El Evangelio del pasado Cuarto Domingo de Cuaresma trata acerca de la conocidísima y esperanzadora Parábola del Hijo Pródigo, también conocida como la Parábola de la Misericordia de Dios.

Si vivimos la Semana Santa solo hacia afuera, la estaremos viviendo incompleta, ya que la parte espiritual es muy importante.

Actualmente, nuestra sociedad, experta en invertir todo orden natural, ha trastocado las más preciadas costumbres.

“El Kolbe valenciano” es el religioso que eligió morir en el campo de concentración de Auschwitz en el lugar de su hermano, ya que éste era un padre de familia.

De algo tan detestable como es el pecado, si conduce al arrepentimiento y al dolor de amor, produce frutos maravillosos de santidad.