
El poder del perdón
El perdón libera a quien lo ofrece, pues disuelve el resentimiento, devuelve la paz, aunque el otro no lo acoja.

El perdón libera a quien lo ofrece, pues disuelve el resentimiento, devuelve la paz, aunque el otro no lo acoja.

El papa León nos dice que son una invitación a no malgastar la vida, sino orientarla hacia las alturas y sea una obra maestra.

Con el Rosario en la mano y con el corazón en el cielo, Dios nos escucha y nos cuida con su amor.

El papa nos invita a sentir en el corazón lo mismo que vivieron ellos: Su amor por Jesucristo, sobre todo en la Eucaristía, y también en los demás, especialmente en los pobres.

Dios nunca nos falla ni se escandaliza de nuestras faltas, ni nos abandona.

El Papa León XIV nos invita a preguntarnos: ¿Qué espacios de mi vida necesito reordenar para que estén listos para acoger al Señor?

Enseñar a los niños a leer la Biblia desde pequeños ayuda a que crezcan con valores sólidos y el amor por la Palabra de Dios.

Un rasgo esencial de la persona es poder comunicarse, e importa que esa capacidad la utilice para el bien de sí mismo y de los demás.

Un criterio para saber si es auténtica la amistad, será ver si es según Jesucristo, es decir, con verdad, amor y respeto.

Estando en el Año de la Esperanza, el papa León XIV les dijo a los jóvenes que ellos pueden llevar un mensaje de esperanza, una luz para la ciudad de Roma, para Italia y para el mundo entero.

Dios siempre nos escucha, incluso cuando hayamos cometido errores. Y si a veces no responde como queremos es porque obra con una sabiduría y providencia que van más allá de nuestra comprensión.

El servicio y la escucha son dos dimensiones gemelas de la acogida. Ambas importantes: por una parte, vivir nuestra fe en las acciones concretas y en nuestros deberes, según la vocación de cada uno.