
Las posadas comienzan en nuestro corazón
La llegada de Jesús es motivo de mucha alegría y si hemos preparado nuestro corazón, se nos debe notar.

La llegada de Jesús es motivo de mucha alegría y si hemos preparado nuestro corazón, se nos debe notar.

Quien desprecia los vínculos fundamentales y no aprende a soportar incluso sus fragilidades, se vuelve más intolerante e incapaz de interactuar.

La virgen de Guadalupe es un códice toda ella, es decir, cada elemento de la imagen tiene un significado, tanto para los indígenas como para los españoles que la recibieron.

Los grandes directores dan voz a los sentimientos complejos y a veces oscuros que habitan el corazón humano; ayudan a reencontrarse consigo mismo, a mirar con nuevos ojos la complejidad de su propia experiencia y al mundo.

La vida espiritual también es importante, por eso debemos propiciarla y fomentarla en nuestros hijos y el adviento es tiempo propicio para lograrlo.

Vivimos una época que premia la autosuficiencia y rendimiento.

La oración y la visita al Santísimo son excelentes momentos para escuchar a Dios

Hoy en día la hospitalidad monástica benedictina permanece como signo de la Iglesia que abre las puertas, que acoge sin preguntar, que cura sin exigir nada a cambio.

Caminar como familia implica amar, servir, dedicar tiempo y dar testimonio. La sinodalidad empieza en casa, con pequeñas acciones que muestran el Amor de Dios.

Jesús se presentó al mundo no sólo como Mesías pobre sino como Mesías de los pobres y para los pobres, concluyó el Papa León.

El Papa nos invita a no bajar la guardia respecto a la pobreza, porque no es posible olvidar a los pobres y seguir el Evangelio.

La santidad es un ofrecimiento de la propia vida por los demás, sostenido hasta la muerte.