
San José, modelo de padre y protector de nuestra familia
La familia no se construye sola… se cuida, se guía y se fortalece cada día. ¿Estamos siendo el ejemplo que queremos dejar en casa?

La familia no se construye sola… se cuida, se guía y se fortalece cada día. ¿Estamos siendo el ejemplo que queremos dejar en casa?

La Sagrada Escritura es un espacio privilegiado de encuentro en el que Dios sigue hablando a los hombres y a las mujeres de todos los tiempos, para que, escuchándolo, puedan conocerlo y amarlo.

En tiempos donde muchos conceptos se relativizan, la familia sigue siendo el primer espacio para enseñar el valor y la dignidad de cada persona. Educar en el respeto a la mujer es formar corazones capaces de reconocer su valor más allá de estereotipos o ideologías.

La historia de san Francisco de Sales recuerda que la paciencia y la amabilidad tienen un poder silencioso: pueden cambiar corazones, reconciliar personas y abrir caminos donde antes había conflicto.

“Tenemos dos oídos y una lengua para escuchar más y hablar menos”.
En su primer mensaje de Cuaresma, el Papa León XIV invita a poner a Dios en el centro y comenzar la conversión aprendiendo a escuchar.

Transmitir la verdad sin deformarla es un reto humano. La fe cristiana sostiene que la Tradición y el Espíritu Santo garantizan la fidelidad del mensaje a lo largo del tiempo.

Como cada año, se llega el tiempo de la cuaresma, que no es otra cosa que un tiempo de preparación para la gran solemnidad de la Pascua.

Al leer el Evangelio aprenderemos a tener los mismos sentimientos de Jesús y nos abandonamos con confianza en el amor infinito del Padre.

La Cuaresma se construye día a día y en familia. Pequeños sacrificios, actos de amor, oración y reflexión pueden transformar este tiempo en una experiencia espiritual profunda. Aún estamos a tiempo de prepararnos y vivir un Miércoles de Ceniza con verdadero sentido.

1) Para saber “La amistad o nace entre iguales o los hace tales”. Con esta frase de san Agustín, el Papa León XIV nos recuerda que

Acompañar la vocación de un hijo es ayudarle a descubrir el camino que lo haga verdaderamente feliz. Con oración, escucha y ejemplo, cualquier estado de vida puede llevar a la santidad.

La Iglesia es la sociedad más grandiosa que hay en el mundo. Pero no se la puede juzgar por los malos frutos caídos debido a su infidelidad a la Iglesia.