
Card. Rivera ratifica a Enrique Glenie como Rector de la Basílica
En el marco de la peregrinación de la Arquidiócesis de México al recinto mariano, entrega también la Orientación Pastoral 2016.

En el marco de la peregrinación de la Arquidiócesis de México al recinto mariano, entrega también la Orientación Pastoral 2016.

El 2016 está imbuido del Jubileo de la Misericordia, para pedirla a Dios y practicarla con todos; así como la expectativa por la visita del Papa a México.

Es con la aparición de la Virgen de Guadalupe que los pueblos empiezan a unirse en un territorio con una misma Fe, una misma lengua y una misma cultura.

Su Santidad Francisco celebró la Eucaristía en la festividad de la Virgen de Guadalupe y confirmó su visita a su Basílica el 13 de febrero de 2015.

Richard Kuhn, Premio Nobel de Química, dijo que “los colorantes de la pintura de la imagen del Tepeyac no son de origen mineral, ni vegetal, ni animal”.

Hablar de la Virgen de Guadalupe es un tema inagotable; en esta ocasión, hablaremos de los fenómenos inexplicables sobre el ayate de la Guadalupana.

La aparición de la Virgen de Guadalupe motivó que miles de indígenas se bautizaran, volviéndose un elemento configurador de la nacionalidad mexicana.

El mensaje teológico de la Virgen de Guadalupe centra la atención no sólo en la mensajera, sino en el monoteísmo cristiano “del verdaderísimo Dios”.

La devoción a la Virgen de Guadalupe es la espina dorsal de la religiosidad popular mexicana, presente en momentos importantes de la historia de México.

Existe un gran vacío en museos mexicanos respecto a la comprensión de la Independencia; sobre todo, una ausencia total del estandarte de Miguel Hidalgo.

No se sabe quién llevó la devoción guadalupana a Filipinas; sin embargo, Andrés de Urdaneta y el capitán Arellano destacan por su temporalidad.

Un gran privilegio tenemos los mexicanos: ¡Guadalupe, Guadalupe, nombre tan consolador, es el nombre de mi Madre, de mi Madre y la de Dios!