
¿Para qué la Cuaresma? Un tiempo de reconciliación
La persona humana ha sido creada para estar en comunión con Dios.

La persona humana ha sido creada para estar en comunión con Dios.

En las vísperas de Cuaresma y de que se cumpla un año de la guerra en Ucrania, obispos de ese país piden oración, ayuno y penitencia para que haya paz.

El cardenal Carlos Aguiar pedirá a la Virgen de Guadalupe que interceda como madre amorosa por sus hijos mexicanos a fin de que reine la paz en el país.

La fraternidad no es otra cosa que vivir el Amor de Dios en comunidad y preocuparnos por que todos lo podamos sentir.

La paz que Jesús nos da es el Espíritu Santo, quien llena el corazón de serenidad y apaga la tentación de agredir.

Es cierto que cada quien tiene su fin del mundo. El fin del mundo de cada persona es su propia muerte.

La resurrección de Jesús “nos dice que la última palabra no es la muerte, sino la vida”.

La lógica de la cordialidad está amenazada por el secularismo y la pseudo cultura globalizada a base de consumismo, neocapitalismo y relativismo.

El papa Francisco afirma que la Iglesia está llamada a interceder ante el Príncipe de la paz y a estar cerca de cuantos sufren en carne propia las consecuencias del conflicto.

Nuestros líderes han ido debilitando y desacralizando el núcleo familiar, a tal grado que nuestros lazos de unión actualmente son desechables e intercambiables.

Cualquier devoción es buena siempre que nos permita acercarnos a San José y que el nos lleve a Jesús.

El papa Francisco está poniendo todos los medios humanos y sobrenaturales para obtener, lo más pronto posible, la paz en Ucrania.