
Celebremos el mes del rosario en familia
El rosario hace germinar las virtudes para que las almas consigan la misericordia divina.
El rosario hace germinar las virtudes para que las almas consigan la misericordia divina.
Repetimos el Padre Nuestro sin darnos cuenta lo importante que es, pues fue Jesús quien nos ha enseñado a llamarle a Dios “Padre”.
En la oración, es Dios quien nos debe convertir, no somos nosotros los que debemos convertir a Dios.
La oración se convierte en palabra, canto, poesía que dirigimos a Dios o a la Virgen.
Es por medio del Espíritu Santo y del rezo que llamamos a Dios, y podemos pedirle al Espíritu Santo que no enseñe a rezar y a hablar con Dios.
El maligno está a la orden del día, pero lo podemos combatir todos los días con la oración.
Las tentaciones estarán presentes a lo largo de toda nuestra vida y por ello hay que saber cómo vencerlas y pedir a Dios por medio del Padre Nuestro para que nos guíe a no caer en éstas.
Así como en el padre nuestro nos encomendamos a pedir por nuestro perdón; así mismo perdonemos a los demás.
El perdón está presente en el Padre nuestro y es por ello que Dios perdona nuestras ofensas y pecado cada vez que nos encomendamos a él.
Al rezar estamos acostumbrados a pedir por el pan de cada día, pero hay que hacerlo no solo por nosotros mismos, sino también por los demás.
El gusto por rezar un “Padre nuestro” es cuestión de analizar y reflexionar sus propósitos y motivos.
El papa Francisco continua su invitación a la oración del Padre Nuestro y a compartir nuestra confianza con Dios como uno más de sus hijos.