
La Epifanía, tiempo de manifestar a Jesús con nuestro testimonio
La oración por alguien es la caridad más grande que se puede tener y también es como abrazarle con el alma.

La oración por alguien es la caridad más grande que se puede tener y también es como abrazarle con el alma.

Las buenas acciones, esas llamadas de misericordia, son siempre la ayuda a otros, no la autosatisfacción.

La fraternidad no es otra cosa que vivir el Amor de Dios en comunidad y preocuparnos por que todos lo podamos sentir.

El papa Francisco nos exhorta a conocer el sentido de la liturgia para poder participar vivamente y de un modo más fructífero.

Si nuestras obras están basadas en el Amor, seguro serán obras buenas y no tendrán cabida los malos sentimientos o pensamientos.

Con la necesaria formación litúrgica seguiremos asombrándonos en cada celebración.

Dios bien sabe lo que hay en nuestro corazón y cuáles son nuestras intenciones.

En la Eucaristía, Jesús está realmente presente con su cuerpo, su alma, su humanidad y su divinidad.

Dios no nos promete que nunca tendremos miedo, sino que, con su ayuda, podremos sobrellevarlo. El poder de la oración hace entrar la luz en las situaciones de oscuridad.

Cualquier devoción es buena siempre que nos permita acercarnos a San José y que el nos lleve a Jesús.

El papa Francisco está poniendo todos los medios humanos y sobrenaturales para obtener, lo más pronto posible, la paz en Ucrania.

Debemos tener claro que el gozo no siempre es inmediato, a veces es necesario padecer mucho para obtener un gozo mayor de cada situación.