
Enseñemos a nuestros hijos a amar la Eucaristía
Enseñar a nuestros hijos a amar la Eucaristía es ayudarles a descubrir que nunca están solos y que Dios camina con ellos cada día.

Enseñar a nuestros hijos a amar la Eucaristía es ayudarles a descubrir que nunca están solos y que Dios camina con ellos cada día.

La Iglesia no es solo una institución: es el encuentro entre Dios y el ser humano, un llamado a la unidad y al amor.

Transmitir la verdad sin deformarla es un reto humano. La fe cristiana sostiene que la Tradición y el Espíritu Santo garantizan la fidelidad del mensaje a lo largo del tiempo.

La Iglesia es la sociedad más grandiosa que hay en el mundo. Pero no se la puede juzgar por los malos frutos caídos debido a su infidelidad a la Iglesia.

El papa León XIV también enfrenta desafíos como la pobreza, la migración y la exclusión social, mostrando un compromiso profundo con la paz y la unidad de la Iglesia.

Un proverbio chino dice: “No temas crecer lentamente; ten sólo miedo a quedarte quieto”.

La Sagrada Escritura tiene una nota subyacente que la acompaña de principio a fin, y esta nota es el amor de Dios.

La Iglesia extiende la celebración de la Navidad durante ocho días y nosotros, como familia, debemos hacer lo mismo y que el ambiente familiar sea festivo.

Agosto es el mes que la Iglesia ha dedicado a orar por los sacerdotes y nosotros como familia podemos sumarnos de muy variadas formas.

Lamentablemente, son muchos los católicos que ignoran que el mes de junio está dedicado a la bella y sagrada devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

Si celebramos el nacimiento de Jesús en esta vida, cuanto más debemos celebrar la Resurrección, es decir, que venció a la muerte y nos ha regalado la vida eterna.

En medio del Super Bowl LVII, Harrison Butker del equipo de Kansas portó orgullosamente el escapulario de Nuestra Señora del Monte Carmelo.