
Espíritu Santo y la Iglesia (3). Un libro único y extraordinario
La Sagrada Escritura tiene una nota subyacente que la acompaña de principio a fin, y esta nota es el amor de Dios.

La Sagrada Escritura tiene una nota subyacente que la acompaña de principio a fin, y esta nota es el amor de Dios.

Libres para servir en el amor, la alegría y sencillez de corazón tal como nos enseñó Jesús con su propia vida.

Cuando oramos, no sabemos en qué momento o de qué manera obra Dios para hacer que esa persona se convierta y sienta su fe y obre en consecuencia.

La pobreza de espíritu ayudará para solucionar la pobreza material, pues quien tiene, utilizará aquello para beneficio de los otros.

Los santos nos enseñan con su vida a no perder la alegría y el buen humor a pesar de las circunstancias adversas.

La cultura moderna no tiene medios para enfrentarnos a la muerte. En cambio, la fe cristiana nos ofrece recursos asombrosos y suficientes.

La Pascua no solo es un día, son 50 días por lo que debemos hacer una gran fiesta.

Después del camino cuaresmal, toca el turno a los días santos donde acompañamos a Jesús en su pasión, muerte y Resurrección.

La fe se mantiene y crece, a pesar de la oscuridad que ciega, pues sigue humildemente apoyándose y confiando en Jesús, que nunca nos abandona.

Habrá que saber detectar la tristeza mala e impedir el pesimismo o el egoísmo que difícilmente se cura.

Debemos recordar que no hay amor más grande que el que da la vida por sus hermanos, sobre todo los que están más necesitados

Orar, orar mucho para liberar muchas mentes de esas posesiones que llevan los hombres a hacer el mal por el mal mismo.