
Católico y ciudadano, identidad y conflicto
Como cristianos y ciudadanos, es necesario tener clara nuestra identidad para poder cumplir nuestra responsabilidad ciudadana de humanizar nuestra cultura.

Como cristianos y ciudadanos, es necesario tener clara nuestra identidad para poder cumplir nuestra responsabilidad ciudadana de humanizar nuestra cultura.

Una buena noticia es el reciente XI Congreso Mundial de Familias, celebrado en Budapest, Hungría, en medio de un continente que camina alegremente hacia el suicidio demográfico.

¿Cómo podemos colaborar los mexicanos a la solución de la profunda crisis de humanidad que padece el país, que se traduce en violencia, corrupción e impunidad?

El Papa invitó a ser sensibles a la inspiración del Espíritu Santo, no rechazarla: ‘‘He sentido el deseo de hacer esto, de ir a visitar a ese enfermo o de cambiar de vida y dejar esto…”.

Dos de las formas más frecuentemente utilizadas por el demonio, son: 1) dividir a los buenos, y 2) pervertir lo bueno, corromper lo que ha nacido puro.

La tercera parte del secreto de Fátima NO ES una película anticipada del futuro, es una invitación para cambiar, y con la poderosa intercesión de la Virgen María y la fuerza de la oración, darle curso a la historia.

Los europeos tienen un grave problema de identidad el cual se expresa como una crisis de humanidad: aborto, negación de la familia y el matrimonio, eugenesia y eutanasia.

La llamada del espíritu puede generar una toma de conciencia dentro del prepotente poder de la humanidad.

En Fátima, el Papa comentó que la Virgen vino a prevenirnos y advertirnos sobre el peligro del infierno al que nos lleva una vida alejada de Dios.

El más grave problema en México es el síndrome de la conciencia fragmentada, que nos impide ver que los problemas del país derivan de la pérdida del valor de la vida y dignidad de las personas.

Es bueno respetar a las personas homosexuales; pero no discriminarlas no significa privilegiarlas. La violencia debe ser castigada independientemente de la inclinación sexual de la víctima o el victimario.

En Fátima, el Papa recordó que las palabras de la Virgen a los pastorcillos nos las dice también a cada uno: ‘Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios’.