El papa en Irak. Una niña misionera

Niña misionera

Teresita Castillo de Diego tenía 10 años y estaba enferma por un tumor en la cabeza desde 2015, aun así ella fue misionera de la Iglesia y Dios.

1) Para saber

A Mesopotamia se le reconoce como cuna de la civilización. Se le deben grandes avances como la rueda, la escritura cuneiforme, la moneda, el primer código de leyes, el sistema postal, la irrigación artificial, el arado, el calendario de 12 meses y 360 días, entre otros. Su nombre significa “tierra entre dos ríos”, pues está entre los ríos Tigris y Éufrates. Ahí vivía Abraham cuando fue llamado por Dios. Hoy corresponde a Irak, al que el papa Francisco visitó en días pasados. Manifestó su dolor ante un pueblo que ha sufrido mucho recientemente: vio las destrucciones y escuchó a los testigos supervivientes de la violencia, la guerra… No obstante, se sintió acogido con alegría por la gente que lo esperaba de pie durante muchas horas, también muchas mujeres con niños en brazos.

El papa invitó a considerar que la respuesta a la guerra no es otra guerra, sino la fraternidad. Es el desafío para el mundo entero: la fraternidad. ¿Seremos capaces nosotros de hacer fraternidad entre nosotros?, se preguntó el papa.

2) Para pensar

El afán de la Iglesia por dar a conocer a Cristo por todo el mundo lo tenía muy grabado en su corazón una niña llamada Teresita Castillo de Diego. Tenía 10 años y estaba enferma por un tumor en la cabeza desde 2015. Su testimonio de fe y de amor a la Iglesia ha conmovido a toda España y al mundo.

En enero del presente año Teresita fue ingresada debido a que sufría fuertes dolores de cabeza. Además, junto a su madre dieron positivo por coronavirus, y hubo que aislarlas. Pero Teresita lo vivía con mucho amor a Dios: “Lo estoy ofreciendo por la gente; por ejemplo, por alguien que esté malito, por los sacerdotes”, decía. A su vez, su madre comentó que Jesús estaría salvando muchas almas con su sufrimiento. Teresita se encomendaba al Beato Carlo Acutis y a la venerable Montse Grases. Su madre señaló que en su colegio solía ir a Misa diaria y a comulgar.

En febrero visitó el hospital el Vicario Episcopal, don Ángel Camino y la niña le preguntó: “¿Me traes a Jesús? ¿Y sabes una cosa? Yo quiero mucho a Jesús. Yo quiero ser misionera”. El P. Ángel quedó impactado y le dijo: “Teresita, yo te constituyo ahora mismo misionera de la Iglesia”. Y le llevó el documento que lo acredita y la cruz misionera. La niña con gran alegría le pidió a su madre colgara la cruz “para que la vea bien, y mañana me la llevo al quirófano. Ya soy misionera”.

Poco después, partió hacia el cielo el domingo 7 de marzo en Madrid. Poco antes Teresita le envió a su tía un mensaje con voz cansada, pero suave: “Hola tía, te cuento una cosa muy importante para mí, esta mañana después de recibir la Unción y la Comunión, el Vicario de Madrid me ha constituido misionera: ya soy misionera”.

Su madre expresó que en sus últimas semanas, Teresita “era como una crucificada”, y repetía: “Quiero ser misionera… quiero vivir por Jesús”. Ahora Teresita es la nueva protectora para los niños en misión.

3) Para vivir

El papa fue a la ciudad de Ur, donde Abraham recibió la llamada de Dios hace unos 4000 años. Rezó con representantes de otras religiones para que como el patriarca, escuchemos la voz de Dios. El afán misionero también podemos vivirlo dando a conocer a Jesús a nuestro alrededor


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