
Peregrinar, llamado a comunicar vida
La Arquidiócesis de México, recorre un camino para comunicar la buena nueva, cuyos pasos se develaban progresivamente en la “Casita del Tepeyac”.

La Arquidiócesis de México, recorre un camino para comunicar la buena nueva, cuyos pasos se develaban progresivamente en la “Casita del Tepeyac”.

Lo primero que hay que decir es que el Papa Francisco es un profundo enamorado de la Virgen de Guadalupe.

La Virgen de Guadalupe es para todos los pueblos; y quien ayudó a comprender esta perfecta inculturación fue el Papa Juan Pablo II, explica el Padre Eduardo Chávez.

El mensaje guadalupano invita a fijar la mirada en aquellos medios de salvación que se ofrecen a los fieles en el recorrido de su vida.

Para resolver los problemas de México tenemos dos caminos: 1) el milagroso (Virgen de Guadalupe), o 2) el camino natural (participación ciudadana).

Nuestra Señora de Guadalupe nos muestra el camino para llegar Dios mediante su Iglesia y mediante las palabras que le dirige a Juan Diego.

Cada 12 de diciembre y los días anteriores, prácticamente en todo México sucede algo en relación a la Guadalupana, incluso aquel no creyente puede notarlo.

En su visita a México, el Papa Francisco mencionó 29 veces a la Virgen de Guadalupe, por su papel en la formación y conservación de la Nación Mexicana.

En la Basílica de Guadalupe, tras recordarnos las palabras de la Virgen, el Papa nos pide pasar a la acción con nuestro prójimo en nuestro medio concreto.

Todos aquellos que miran a la Virgen María y se dejan mirar por Ella, tienen un camino seguro para alcanzar la pureza de corazón y castidad del cuerpo.

El mensaje Guadalupano tiene un significado social: la construcción del templo tiene dos dimensiones: personal (conversión) y social (nueva sociedad).

Una obra para reflexionar sobre la importancia de conocer e identificar las fortalezas de la expresión religiosa de la imagen de la Virgen de Guadalupe.