
Todo es un don. Ser agradecidos nos cambia
Todo lo que tenemos es un don de Dios: Nacimos sin nada y se nos ha otorgado incluso la misma existencia.

Todo lo que tenemos es un don de Dios: Nacimos sin nada y se nos ha otorgado incluso la misma existencia.

El discernimiento siempre es personal. Cada quien debe tomar sus propias decisiones. Aunque los adultos, de modo libre, pueden pedir consejo, la decisión final siempre será propia.

No queremos que los seres queridos mueran, aunque sabemos que la vida siempre tiene un término.

“Lutero, con su perverso sistema de someter la palabra de Dios al examen y juicio de cada uno, hizo más daño a la religión católica que todos los herejes de la época pasada”.

El deseo del encuentro con Dios ha sido tan fuerte en algunos que no han dudado incluso en dar la vida.

La mayoría de los católicos, queriendo congraciarnos con el mundo, hemos cambiado el amor a Cristo por un amor a lo mundano.

Cuando el Señor da sentido a nuestra vida, nos sacia. Porque al calor de su presencia nuestra vida cambia: sin Él sería realmente una vida gris.

Acaba de terminar el X Encuentro Mundial de las Familias con el tema: “El amor familiar: vocación y camino de santidad”.

De aprobarse alguna ley en favor del aborto, ningún católico, ni nadie más, debería sentirse obligado a obedecerla, pues una ley intrínsecamente mala no es verdadera ley.

Con la Vigilia Pascual hemos entrado en el tiempo de Pascua, un tiempo caracterizado por la alegría que produce en el cristiano la resurrección de Jesús.

Se debe respetar la naturaleza y cuidar del planeta, pero como parte de nuestra responsabilidad extendida, nuestra responsabilidad con los hombres del mañana.

El término eutanasia aplica para el caso de que un paciente, un enfermo normalmente “terminal”, solicite a los médicos que le quiten la vida.