
Redescubrir la confesión
Dios es un apasionado enamorado del hombre que, para que sus hijos tengan paz y alegría, ha ideado el sacramento de la reconciliación.

Dios es un apasionado enamorado del hombre que, para que sus hijos tengan paz y alegría, ha ideado el sacramento de la reconciliación.

La peor secuela de la pandemia será tener mucho miedo, ansiedad, depresión, angustia, rencor, rabia, furia y mucha incertidumbre.

Precisamente en esta pandemia, la oración nos regresa la perspectiva de amor, paz y solidaridad que transforma nuestro corazón y cambia nuestra actitud.

Es necesario pedir al Señor por la salud, por el remedio misericordioso a la pandemia, pero además hay que pedir que Jesús nos dé Su paz.

La paz no es sólo la ausencia de guerra ni la falta de violencia. Si así fuera, los cementerios serían un modelo de paz.

Hoy los católicos en todo el mundo oramos para que “Dios nos conceda fortalecer todo aquello que nos une y sobrepasar todo aquello que nos separa”.

En necesario salvaguardar el planeta y profundiza en la necesidad de recomponer la relación entre Dios, la humanidad y la creación, como un camino hacia la paz.

Celebramos a los niños, imagen del Niño Dios; nos hacemos regalos los unos a los otros para recordar el gran regalo que Dios nos hace, su propio Hijo.

La Iglesia católica festeja cada primero de mayo a San José Obrero, patrono de los trabajadores, fecha en la que además de conmemorarse el día del trabajo; se promueve la paz y el amor a los trabajadores.

El Papa nos pide orar por los jóvenes, especialmente los de América Latina, que este mes están convocados a la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá.

El papa Francisco pide en noviembre que el lenguaje del corazón prevalezca sobre el de las armas.

Jesús pedía a sus discípulos que cuando llegaran a un hogar dijeran “Paz a esta casa”. Y nos exhorta a buscar la paz. “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios”.