
Una inquietud sana. La verdad permite ser libres
La verdad nos hace libres en la medida en que transforma nuestra vida y la orienta hacia el bien.

La verdad nos hace libres en la medida en que transforma nuestra vida y la orienta hacia el bien.

La moral es únicamente una de las cuatro patas de la mesa de la fe. Faltan el credo, los sacramentos y la liturgia o la fe que se celebra.

Si ofrecemos nuestros sufrimientos y los ofrecemos en unión con los sufrimientos de Cristo, Él los convierte en un signo de esperanza.

A veces el sufrimiento, el dolor o la muerte pueden provocar una disminución de la fe. Por ello, San Pablo recuerda que la Cruz es parte de la fe.

Es triste ver que muchas personas se empeñan en cerrar los ojos a la realidad y negarla.

El mutuo cariño de los padres es fuente de alegría para los hijos y una escuela para aprender a expresar su amor.

La pandemia nos ha golpeado a todos, pero es verdad que particularmente a quienes han perdido un ser querido o incluso varios.

La vida de la fe se aprende con la vivencia cotidiana, ya que no es una ciencia, es fe.

El viaje de la cuaresma es un éxodo: así como el pueblo judío pasó de la esclavitud a la libertad, nosotros debemos recuperar la libertad dejando la soberbia y falsedad.

La peor secuela de la pandemia será tener mucho miedo, ansiedad, depresión, angustia, rencor, rabia, furia y mucha incertidumbre.

Crece el número de ateos en el mundo, crecen más todavía los agnósticos y aparece un nuevo grupo de personas que creen en Dios, pero no se identifican con ninguna denominación religiosa.

El filme nos introduce en el apasionante drama de la humanidad, mostrándonos de paso cómo la fe nos empuja a transformar el mundo para bien.