Ir al contenido
huellas
Caminemos juntos como discípulos y misioneros
  • MÉXICO
  • MUNDO
  • VATICANO
  • @PONTIFEX
  • SÍNODO FAMILIA
  • COLUMNAS
  • MÉXICO
  • MUNDO
  • VATICANO
  • @PONTIFEX
  • SÍNODO FAMILIA
  • COLUMNAS
Twitter Facebook Instagram

Magnifica Humanitas (5). Para una sociedad justa

  • José Martínez Colín
  • julio 20, 2026


1) Para saber

“No preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregunta qué puedes hacer tú por tu país.” (John F. Kennedy).

En la ocasión pasada se consideró lo valioso de la dignidad de la persona que es inalienable, es decir, que no se puede transferir o quitar legalmente. Y puesto que el hombre es un ser social, es necesario que dicha dignidad sea custodiada. El Papa León señala como primer gran principio de la Doctrina social el bien común, que es ese empeño por reconocer, custodiar y proteger la dignidad de cada uno en la sociedad. Decía Benedicto XVI que la promoción del bien común es un valor no negociable.

A su vez, el Concilio Vaticano II afirma que el bien común consiste en «el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección». Nadie está exento de procurarlo en la medida de sus posibilidades y se consigue cuando cada uno se responsabiliza de los demás, logrando así una sociedad justa. Por ello es que el todo es más que la suma de sus partes, dice el Papa.

2) Para pensar

Contaba el Papa Juan Pablo I un cuento para ejemplificar que el Cielo se obtiene poniendo cada uno sus dones al servicio de los demás por amor a Dios.

Érase que un irlandés, alegre, bromista y fiestero, muere repentinamente y comparece ante el tribunal divino. Estaba muy preocupado, pues su vida era más bien deficitaria. Como había una gran cola para entrar, se puso a observar. Vio que el Señor, que juzgaba quién entraba o no, tras haber consultado un gran fichero, le decía al primero: “Veo que tuve hambre y me diste de comer. ¡Muy bien! ¡Entra en el Paraíso!” Con el siguiente fue similar: “Tuve sed y me diste de beber. ¡Entra en el Paraíso!” Y al tercero: “Estuve preso y me visitaste”. Así sucesivamente. El irlandés hacía examen y no hallaba méritos: ni había dado de comer, ni de beber, no había visitado ni a presos ni a enfermos. Se puso nervioso y temblaba cuando llegó su turno. Vio a Jesús examinar el fichero. En eso, Cristo levantó la vista y le dijo: “Pues no hay mucho escrito. Sin embargo, también tú hiciste algo: estaba triste, en un bar, decaído en una reunión, postrado y tú viniste y contaste unos chistes que me hicieron reír y me devolvieron el ánimo. ¡Entra al Cielo!”

El bien a los demás se puede hacer de muchas maneras, y ninguna es pequeña ante los ojos de Dios.

3) Para vivir

No es suficiente con procurar el propio progreso para contribuir al bien de todos, debe también haber una preocupación real por los demás. Sería como pensar que una familia está muy bien cuando cada miembro ve sólo por sí mismo, desinteresándose de los demás. Ahí faltaría armonía, unidad y amor, lo cual llevaría inevitablemente a que en ese conjunto de egoísmos haya discordias y separación.

Para un cristiano, salir del pequeño mundo de sus propios intereses y comprometerse por el bien común, es un valor no negociable, como lo es la promoción de la vida. El bien común es fruto de la «interdependencia».

La búsqueda del bien común es lo que da vida a un pueblo. Y aunque hay diferencias ideológicas y variedad de intereses, eso no significa que sea imposible un proceso de diálogo que permita constituir un proyecto para todos y caminar juntos.

Te puede interesar: Magnifica Humanitas (4). La dignidad de la persona

* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

@voxfides 

Facebook: Vox Fides 

sdominguez@ew360.mx

Artículos Relacionados

¿Qué podemos hacer para que nuestra fe perdure en nuestra familia y en nuestra sociedad?

Cada familia puede ser una pequeña Iglesia doméstica. Vivir la fe con alegría, educar con el ejemplo, formarse y caminar junto a la comunidad ayuda a fortalecer la vida espiritual y a transmitir la esperanza cristiana a las nuevas generaciones.

Leer más »

Como familia podemos cuidar a nuestros sacerdotes

Este agosto, oremos por nuestros sacerdotes y acompañémoslos con gratitud, respeto y cercanía. Cuidar su vocación también fortalece a toda la comunidad.

Leer más »

Magnifica Humanitas (7) Todos corresponsables

La subsidiariedad recuerda que el Estado debe servir a la sociedad, promover la participación y respetar la libertad de las personas y las comunidades.

Leer más »

Magnifica Humanitas (6). El sol sale para todos

La propiedad privada implica derechos, pero también responsabilidades. El bien común comienza cuando compartimos lo que tenemos con sentido de justicia.

Leer más »

Magnifica Humanitas (4). La dignidad de la persona

La verdadera dignidad no depende del éxito, la riqueza o el reconocimiento. Según el Papa León XIV, el valor de cada persona nace de haber sido creada y amada por Dios.

Leer más »
PrevioAnteriorMagnifica Humanitas (4). La dignidad de la persona
SiguienteMagnifica Humanitas (6). El sol sale para todosNext
huellas
Caminemos juntos como discípulos y misioneros

Copyright © 2022 yoinfluyo.com Todos los derechos reservados. De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos. Tel. (55)55437516