El tiempo litúrgico nos lleva a celebrar la fiesta del Bautismo del Señor y esto nos lleva a descubrir como nos ayuda a vivir mejor nuestra fe en familia y a renovar nuestro propio bautismo.
A veces pasamos por alto que al ser bautizados nos hacemos hijos de Dios y nos abre el camino de su gracia por eso debemos tratar de vivir en familia conforme a este estilo de vida siguiendo el camino que nos marca el Bautismo de Jesús.
Hoy aquí te comparto mis 5Tips para comprender el bautismo de Jesús y vivir como hijos de Dios en nuestra familia.
PRIMERO. Recordemos que somos hijos amados de Dios.
En el bautismo de Jesús, el Padre dice: “Este es mi Hijo amado” demostrando que el amor es la base de las relaciones y esto nos enseña a que en nuestra familia debemos vernos y tratarnos como hijos de Dios, con amor, respeto y dignidad.
La familia es el lugar donde aprendemos a amar y a tratarnos como hijos de Dios por lo que nosotros como papás debemos enseñarles a nuestros hijos cómo se hace. Debemos recordar que nuestro amor lo sienten nuestros hijos desde que están gestándose en el vientre de mamá pero ellos no saben como expresar ese amor por lo que nosotros debemos ser su ejemplo y dotarlos de él en todo momento.
Esto no quiere decir que no los corrijamos o que no nos enojemos por las cituaciones que se dan en la vida cotidiana, solo quiere decir que debemos tratarlos con amor y respeto, como a hijos de Dios, en todo momento.
San Agustín de Hipona nos dice: “Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor. Si tienes el amor arraigado en ti, ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos”. Esto nos da un estilo de vida y de forma de educar a nuestros hijos basado en el amor, así como el del Dios Padre para con su Hijo muy Amado.
SEGUNDO. Fortalece la identidad católica en el hogar.
Jesús no necesitaba ser bautizado, pero lo hizo para mostrarnos el camino. Esto anima a nuestra familia a vivir coherentemente la fe recibida en nuestro bautismo: orar juntos, participar en la Iglesia y dar buen ejemplo a los hijos.
En la práctica, esto nos lleva buscar tener una famlia que sea practicante, es decir, que reciba la catequesis y los sacramentos que corresponden, que asista a Misa los domingos y los días de guardar, que haga oración cada día.
Dependiedo de la edad de nuestros hijos, debemos buscar momentos de oración y después enseñarles a que ellos los busquen y que sea parte importnante en su vida.
Nuestros hijos no saben cómo debemos practicar nuestra fe, pero nosotros podemos enseñarles a hacerlo, llevandolos a misa, al catecismo y a las actividades que nuestra parroquia nos propone con alegría y de buena gana, de otra forma nuestos hijos aprenderán a que vivir nuestra fe es una obligación y no un estilo de vida.
TERCERO. Nos invita a la humildad y al servicio mutuo.
Jesús se bautiza junto al pueblo, con sencillez, a pesar de no tener pecados. En nuestra familia, esto inspira a servirnos unos a otros, perdonar, dialogar y ayudar sin orgullo ni egoísmo.
Nos muestra también que la vida de fe es también vida de comunidad y la primera comunidad que tenemos es nuestra familia.
Debemos educar a nuestros hijos para que busquen ser serviciales y colaborar con las tareas en casa, ya que lo que cada uno hace, ayuda a que funcione bien nuesta familia.
Esto lo logramos si les asignamos tareas sencillas de acuerdo a su edad, aún a los pequeños, ya que se educa con el ejemplo y con la práctica. Podemos empezar con poner su ropa en el cesto que corresponde, llevar sus platos al fregadero, poner sus juguetes en su lugar, etc. son tareas que hasta los más pequeños pueden realizar y así lograr formar un hábito.
Para los más grandes podemos hacer un rol de tareas y funciones para que la familia funcione bien. Con esto les estamos educando en el servicio, la humildad y la resposibilidad.
Además debemos buscar que nuestros hijos aprendan a ser humildes perdonando y pedir perdón cuando se equivocan o cuando ofenden a alguien para que puedan vivir en comunidad.
CUARTO. Renueva el compromiso con el Espíritu Santo
En el bautismo de Jesús, el Espíritu Santo desciende sobre Él. En nuestro bautismo, también se nos fue dado el Espíritu Santo por eso debemos recordad que el Espíritu nos guía en la vida diaria familiar, ayudándonos a tomar buenas decisiones y a vivir con amor.
Para eso debemos tener presente en nuestra vida familiar al Espíritu Santo y lo podemos hacer con pequeñas oraciones con nuestros hijos.
Además es bueno que tengamos presente nuestra fecha de bautismo y que lo celebremos en familia tal como celebramos el cumpleaños de cada uno de los miembros de nuestra famlia.
Es bueno también que la solemnidad de Pentecostés la tengamos presente y la viviamos activamente en familia para que el Espíritu Santo tenga un lugar especial en nuestra familia.
Y QUINTO. Educa a tus hijos en la fe.
Así como Dios Padre manifiesta públicamente a Jesús, el bautismo nos impulsa a acompañar a los hijos en su crecimiento espiritual, enseñándoles con nuestro ejemplo.
La espiritualidad debe crecer a la par de la inteligencia por lo que debemos propiciar y fomentar los momentos de oración, las lecturas espirituales y las prácticas espirituales para que sea algo coloquial en la familia.
La vida espiritual debe ser la base de nuestra vida familiar así podemos seguir el camino que Jesús nos marca en su Bautismo.
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