Transmitamos las devociones a nuestros hijos

Hijos rezando

Invitar a nuestros hijos a rezar con nosotros es trasmitir amor y testimonio de vida.

  Para disponernos a hacer oración debe haber momentos especiales en el día para ello e invitar a nuestros hijos.

 

Ahora que se llevó a cabo la procesión bíblica aquí en mi diócesis, me di cuenta lo importante de transmitir a nuestros hijos el amor y respeto por nuestras devociones, por la piedad popular.

 

Esto se está perdiendo porque la sociedad está imponiendo cosas contrarias a nuestra fe, pero en nuestras manos está hacer el cambio, por eso aquí te dejo mis 5Tips para que nuestros hijos mantengan vivas estas muestras de fe y devoción.

 

Primero. Incluye a tus hijos en los momentos de oración familiar. 

Para disponernos a hacer oración debe haber momentos especiales en el día para ello.

 

En la familia es muy común que se haga oración antes de los alimentos, antes de salir de casa, antes de dormir, etc. Y es muy importante incluir a nuestros hijos, aunque estén pequeños, en estos momentos de oración.

 

Quizá nos implique que nos tardemos un poco más de tiempo en hacer la oración, pero vale la pena ya que así verán que es algo cotidiano y fácil de realizar y después, no les costará trabajo hacerlo.

 

Segundo. Cuando vayas a la iglesia a hacer oración, lleva contigo a tus hijos. 

Ya que están habituados a hacer oración en lo privado de la familia, es necesario también que puedan hacerlo en público, en comunidad, en la iglesia.

 

Podemos comenzar llevando a nuestros hijos a que ofrezcan flores en los meses marianos (mayo y octubre), podemos llevarlos a rezar el rosario o la coronilla de la misericordia, según sea la costumbre en nuestra parroquia; el chiste es que nuestros vean que la fe y la oración también son materia de comunidad.

 

Y poco a poco podemos incluirlos en cada momento de oración, siempre de acuerdo a su edad y capacidades.

 

Tercero. Explícales en qué consiste esa oración. 

Para que puedan hacerla con devoción, es necesario que sepan que están haciendo. Por eso es bueno tomarnos un tiempo para explicarles en qué consiste cada una de las oraciones que realizamos.

 

Podemos preparar dibujos para que iluminen si están pequeñitos o podemos pedirles que lean un poco sobre esa devoción si ya están más grandes.

 

La idea es que conozcan la oración para que la amen y quieran hacerla con fervor.

 

Cuarto. Ayúdales a que aprendan la oración. 

Dependiendo de la edad y capacidad de nuestros hijos, es bueno que le ayudes a que la aprendan para que sea más fácil que la hagan con devoción y fe.

 

Busquemos alguna forma didáctica de hacerlo. Recuerda que el juego es nuestro aliado y en casa podemos enseñarles a nuestros hijos las oraciones de forma divertida y didáctica.

 

Quinto. Que vea y aprenda de tu ejemplo y testimonio. 

La mejor forma de que nuestros hijos hagan oración es que nos vean hacer oración. Que nos vean vivir con devoción los momentos de piedad popular y de tradición que se viven en nuestra comunidad, en nuestra parroquia.

 

Está en nuestras manos transmitir ese amor y devoción por las oraciones y momentos de piedad popular a nuestros hijos.

 

La fe es algo grande y debemos transmitirla con nuestro testimonio de vida.

 

 

* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de voxfides.com

 

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