
El bálsamo de la Misericordia
La fiesta de la Misericordia es entonces la fiesta de la realidad: la realidad de amor de Dios que nos quiere como somos y nos eleva.

La fiesta de la Misericordia es entonces la fiesta de la realidad: la realidad de amor de Dios que nos quiere como somos y nos eleva.


El Papa Francisco nos invita a vivir la Pascua y, con la ayuda de la Virgen María, que entremos de lleno en el misterio de Cristo y así dejemos que Él transforme nuestra vida.


La fe es tener el deseo de encontrar a Dios, de estar con Él, de ser feliz con Él.


El Papa da mucha luz sobre problemas que no solo los niños se preguntan, sino también los adultos.

Las entregas de los premios Oscar ya no son un simple certamen cinematográfico, un espectáculo de entretenimiento.

Detente, mira y vuelve. Vuelve a la casa de tu Padre. ¡Vuelve!, sin miedo, a participar de la fiesta de los perdonados.

El corazón humano es insaciable, la cuaresma nos recuerda que sólo Dios lo puede llenar, y nos invita a no conformarnos con menos.

Vivamos de tal manera que no dejemos de mirar en todo la grandeza y la bondad de Dios.

Voces discordantes en medio de un mar de indiferencia, pero indudablemente son muy necesarias para sacudir el conformismo suicida de tantos otros.