
La familia, lugar donde se custodian y cultivan las vocaciones
Acompañar la vocación de un hijo es ayudarle a descubrir el camino que lo haga verdaderamente feliz. Con oración, escucha y ejemplo, cualquier estado de vida puede llevar a la santidad.

Acompañar la vocación de un hijo es ayudarle a descubrir el camino que lo haga verdaderamente feliz. Con oración, escucha y ejemplo, cualquier estado de vida puede llevar a la santidad.

El servicio y la escucha son dos dimensiones gemelas de la acogida. Ambas importantes: por una parte, vivir nuestra fe en las acciones concretas y en nuestros deberes, según la vocación de cada uno.

Esta semana nos invitaron a mi esposo y a mí a dar nuestro testimonio de vocación al Matrimonio en el colegio y fue una experiencia

La mejor forma de apoyar a nuestros hijos en la elección del estado de vida es con nuestra oración amorosa y dedicada por ellos.

La familia debe ser un lugar seguro para cuidar la vocación de nuestros hijos y donde haya un ambiente adecuado a lo que cada uno de ellos va descubriendo.

Jesús nos puso un nombre a cada uno y nos puso en un camino, en un camino de consagración: en la vida de la familia y en la familia consagrada.

Juan ha dejado de ser un adolescente; pasa, por la madurez, que ha adquirido, con todas las características de la edad, a partir de los diez y ocho años. Entonces empieza para Juan una vida nueva.

Durante la audiencia general del 7 de octubre el Papa Francisco habló de la importancia de la familia y la Iglesia en el mundo contemporáneo.

En el Ángelus el Papa rememoró la Misa de inicio del Sínodo de la Familia, y recordó la vocación y misión de la familia en la Iglesia y en la sociedad.

En su encuentro en la Catedral de La Habana con sacerdotes, religiosas, consagrados y seminaristas, el Papa Francisco hablo de la pobreza y el perdón.

Durante su homilía en la Plaza de la Revolución, el Papa Francisco, recordó a los cubanos la frase «quien no vive para servir, no sirve para vivir».

Durante la Audiencia general el Papa habló sobre el noviazgo, llamado a poner las bases de un proyecto de amor en común y el matrimonio como vocación de Dios.