
La impotencia, la debilidad y el fracaso de Dios
La Semana Santa es una experiencia que nos habla de la fragilidad, la debilidad, la angustia, el sufrimiento y la impotencia del Dios-Hombre frente a las autoridades.

La Semana Santa es una experiencia que nos habla de la fragilidad, la debilidad, la angustia, el sufrimiento y la impotencia del Dios-Hombre frente a las autoridades.

La cuaresma es un tiempo especial donde la misericordia de Dios derrama gracias, para los cristianos es preparación para celebrar la resurrección de Jesucristo.

La Pascua del Señor nos lleva a reflexionar el poder de Dios, único e incomparable, y reconocer la pequeñez del ser humano.

La Pascua del Señor es la fiesta más importante para los cristianos, es el mayor gozo para la Iglesia, ¿por cuánto tiempo se prolonga ese gozo?

La resurrección de Jesús es el hecho más importante dentro del cristianismo y María Magdalena fue la primera en verlo.

Jesús invita a alegrarse en el caso de padecer por Él, “porque vuestra recompensa será abundante en los cielos”.

“La resurrección de Cristo es la verdadera esperanza del mundo, que no defrauda”, ha dicho el Papa Francisco el domingo de Pascua.


En una meditación sobre María Magdalena, el Papa explica cómo Dios sale a nuestro encuentro en momentos de soledad, vacío y dolor en nuestra vida.

La idea de morir puede causar temor o angustia, pero la muerte ha sido ya vencida y nosotros podemos compartir esa victoria y conseguir también la vida eterna.

En el rezo del Regina Coeli, el Papa Francisco pide que en los 50 días de la Pascua nos dirijamos a la Virgen María, que hasta Pentecostés ocupa el lugar del Ángelus.

La Resurrección de Jesús ilumina con su luz, no sólo toda la tierra, sino también a todos y cada uno de los corazones de los hombres de toda la historia.