
Mi “sí”, ¿realmente es “sí”? La sinceridad vence la corrupción
Para el pecador hay siempre esperanza de redención; en cambio, para el corrupto es mucho más difícil, pues se refugia en sus falsos “sí”.

Para el pecador hay siempre esperanza de redención; en cambio, para el corrupto es mucho más difícil, pues se refugia en sus falsos “sí”.

Con la Carta “Misericordia et misera”, el Papa busca hacernos comprender el misterio del amor de Dios cuando viene al encuentro del pecador.