
La Belleza de la Liturgia (11). La liturgia nos hace humildes
El Espíritu Santo es quien a través de los Sacramentos transforma toda nuestra vida, conformándonos cada vez más con Cristo.

El Espíritu Santo es quien a través de los Sacramentos transforma toda nuestra vida, conformándonos cada vez más con Cristo.

La liturgia nos enseña a tratar del modo apropiado y correcto a Dios mismo, nos enseña a ser “educados” con Dios.

Con la Vigilia Pascual hemos entrado en el tiempo de Pascua, un tiempo caracterizado por la alegría que produce en el cristiano la resurrección de Jesús.

Se puede decir que el domingo que cambió la historia fue lo que hoy llamamos Domingo de Resurrección e inician 50 días a los que conocemos como la Pascua.

Debemos tener claro que la Pascua comienza el domingo de Resurrección, pero se extiende durante 50 días, es por esto que debemos estar alegres durante estos días.

Pedir perdón y perdonar nos capacitan para dar un paso más y tratar de convertir el corazón.

El Evangelio del pasado Cuarto Domingo de Cuaresma trata acerca de la conocidísima y esperanzadora Parábola del Hijo Pródigo, también conocida como la Parábola de la Misericordia de Dios.

Como cada año, se llega el tiempo de la cuaresma, que no es otra cosa que un tiempo de preparación para la gran solemnidad de la Pascua.

La grandeza de la vida no está en tener o en afirmarse, sino en descubrirse amados. La grandeza de la vida está en la belleza de amar.

Los cristianos debemos crear un ambiente alegre en casa para que nuestra familia viva coherentemente la alegría de la Pascua.

Con esperanza en que todo va a mejorar, organizados y solidarios es como el mundo nos necesita hoy para apoyarnos, sobre todo a los más desvalidos.

La Pascua del Señor nos lleva a reflexionar el poder de Dios, único e incomparable, y reconocer la pequeñez del ser humano.