
La Oración (VIII). Orar con música
David era una persona sensible que amaba la música, la poesía y el canto, y las volvía oración: en un himno de alegría, en un lamento o para confesar su pecado.

David era una persona sensible que amaba la música, la poesía y el canto, y las volvía oración: en un himno de alegría, en un lamento o para confesar su pecado.

El papa nos invita introducir la oración en nuestra vida, y dejarnos cambiar por Dios, pues Él sabe cómo hacerlo, porque nos conoce a cada uno de nosotros.

Es necesario que nuestros hijos se den cuenta de la importancia que tiene y de los dones y frutos que nos regala el Espíritu Santo.

Dios siempre está a la espera que sus hijos le hablemos a través de la oración. Es paciente y siempre nos responde.

Dios siempre escucha nuestra oración, aunque nosotros no sintamos que está ahí y que nos oye.

Muchos casos se vive como si Dios no existiera, se vive de espaldas a Él y se pretende ignorar su Presencia de nuestras vidas.

Nada escapa a la Providencia de Dios quien ha permitido esta situación y nos da los medios extraordinarios para que alcancemos la unión con Él en la pandemia.

Mirar a la Iglesia como una madre nos hace entender que la Iglesia Católica procura la armonía de todos sus fieles.

El papa Francisco llama a que desde la familia difundamos el amor y los valores de Dios.

Mario Arroyo explica lo difícil que es entender al otro cuando se mira de manera diferente la sexualidad.

El Espíritu Santo es el que guía al papa para que él guíe a la Iglesia y a los católicos.

Tener un corazón católico significa no excluir ni discriminar a nadie.