El don de entendimiento no es una capacidad intelectual, sino “gracia” que ayuda a comprender enseñanzas de Cristo y el designio de salvación de Dios.

¿Qué podemos hacer para que nuestra fe perdure en nuestra familia y en nuestra sociedad?
Cada familia puede ser una pequeña Iglesia doméstica. Vivir la fe con alegría, educar con el ejemplo, formarse y caminar junto a la comunidad ayuda a fortalecer la vida espiritual y a transmitir la esperanza cristiana a las nuevas generaciones.



