
La familia, lugar donde se custodian y cultivan las vocaciones
Acompañar la vocación de un hijo es ayudarle a descubrir el camino que lo haga verdaderamente feliz. Con oración, escucha y ejemplo, cualquier estado de vida puede llevar a la santidad.

Acompañar la vocación de un hijo es ayudarle a descubrir el camino que lo haga verdaderamente feliz. Con oración, escucha y ejemplo, cualquier estado de vida puede llevar a la santidad.

Amar es la base de todo caminar en familia. Apoyar sin asfixiar, acoger con el corazón y educar desde la caridad permite formar hijos seguros, empáticos y responsables. Cuando el amor guía nuestras decisiones, los intereses personales se alinean con el bien común y la familia se fortalece.

La familia es el lugar donde aprendemos a amar y a tratarnos como hijos de Dios por lo que nosotros como papás debemos enseñarles a nuestros hijos cómo se hace.

El adviento está por terminar y nos preparamos para vivir la Navidad, ese momento especial en donde Jesús llega a nuestro corazón y toma posesión de nuestra vida.

La llegada de Jesús es motivo de mucha alegría y si hemos preparado nuestro corazón, se nos debe notar.

La virgen de Guadalupe es un códice toda ella, es decir, cada elemento de la imagen tiene un significado, tanto para los indígenas como para los españoles que la recibieron.

La vida espiritual también es importante, por eso debemos propiciarla y fomentarla en nuestros hijos y el adviento es tiempo propicio para lograrlo.

La oración y la visita al Santísimo son excelentes momentos para escuchar a Dios

Caminar como familia implica amar, servir, dedicar tiempo y dar testimonio. La sinodalidad empieza en casa, con pequeñas acciones que muestran el Amor de Dios.

La santidad es un ofrecimiento de la propia vida por los demás, sostenido hasta la muerte.

Recordemos que la boca habla de lo que está lleno el corazón.

Con el Rosario en la mano y con el corazón en el cielo, Dios nos escucha y nos cuida con su amor.