
Virtudes y vicios (25). ¿Estoy en la verdad?
La humildad es lo que nos salva del Maligno y del peligro de convertirnos en sus cómplices.

La humildad es lo que nos salva del Maligno y del peligro de convertirnos en sus cómplices.

La fidelidad a Cristo se ha pagado muchas veces con la vida, con la deshonra, con el destierro.

El soberbio es aquel que cree ser mucho más de lo que es en realidad.

La persona vanidosa cree que su persona, sus logros y sus éxitos deben ser mostrados a todo el mundo: es un perpetuo mendigo de atención.

Habrá que saber detectar la tristeza mala e impedir el pesimismo o el egoísmo que difícilmente se cura.

Tengamos siempre la confianza en la misericordia infinita de Dios que nos ayuda y nos perdona todo, facilitándonos el Sacramento de la Reconciliación.

La persona humana es como ese “ángel cautivo” que falta liberarlo para que alcance su plenitud: la educación se dedica a lograr sacar lo mejor de cada uno.

Las cadenas más fuertes son aquellas que nosotros mismos nos hemos construido, es decir, nuestros vicios.