
Homilía de Francisco en misa con sacerdotes y religiosos en Morelia
Hace memoria de Tata Vasco, «el español que se hizo indio», y exhorta a imitarlo y evitar la tentación de caer en la resignación.

Hace memoria de Tata Vasco, «el español que se hizo indio», y exhorta a imitarlo y evitar la tentación de caer en la resignación.

“Vivir en familia no siempre es fácil”, pero prefiere una familia herida, que intenta conjugar el amor, a una familia enferma por el encierro.

“Ya no podemos hacernos los sordos frente a una de las mayores crisis ambientales de la historia”, advierte el Papa.

Agradecemos a nuestro amado Papa Francisco su entrega a indígenas, presos, niños, jóvenes, familias e incluso su diálogo con nuestros gobernantes.

Las consecuencias del viaje del Papa se dejarán sentir con el paso de los meses y los años. Su mensaje resulta creíble, razonable, retador y universal.

A partir del testimonio del adolescente Manuel, el Papa Francisco destacó que el Espíritu Santo nos “echa ganas” para seguir apostando a la familia.

Quienes cuestionan la visita del Papa son el típico ejemplo del que no va a misa, ni cree en Dios, pero pretende enseñar lo que debe hacer el Papa.

El Papa bendice a los niños enfermos y a sus familias, así como al personal del hospital, y destaca las bondades de «la cariñoterapia».

Llama el Papa a mexicanos “a primerear en todas las iniciativas que ayuden a hacer de esta bendita tierra mexicana una tierra de oportunidad”.

El Papa alerta sobre las tres tentaciones del cristiano: la riqueza, la vanidad y el orgullo, que nos encierran en un círculo de destrucción y pecado.

En la Basílica de Guadalupe, el Papa Francisco actualiza el llamado de la Virgen, de ayudar “a levantar la vida de mis hijos, que son tus hermanos”.

Basado en su meditación sobre la mirada de la Virgen de Guadalupe, el Papa Francisco expuso a los Obispos de México lo que traía en su corazón.