
La mejor herencia. La fe, ¿cosa de viejos?
Se debe ser coherentes con la propia fe, obrar siempre de acuerdo a lo que creemos, hasta el final de nuestros días.

Se debe ser coherentes con la propia fe, obrar siempre de acuerdo a lo que creemos, hasta el final de nuestros días.

La juventud es capaz de dar de nuevo entusiasmo a la edad madura y, a su vez, la vejez es capaz de reabrir el futuro para la juventud herida.

Los jóvenes deben hablar con los ancianos y los ancianos con los jóvenes. Y este puente será la transmisión de la sabiduría en la humanidad.

No se le debe temer a la vejez, ni sentirse nostálgico por la juventud que nunca regresará; en muchas ocasiones, esta etapa es el verdadero inicio de la vida.