
Virtudes y vicios (7). Al perder el Super Bowl
Habrá que saber detectar la tristeza mala e impedir el pesimismo o el egoísmo que difícilmente se cura.

Habrá que saber detectar la tristeza mala e impedir el pesimismo o el egoísmo que difícilmente se cura.

Nuestro Señor no abandona a nadie y está al lado de quienes sufren algún daño y de sus seres queridos.

En ocasiones la tristeza está causada por el egoísmo. Sucede cuando se vive sólo para uno mismo, es una “autorreferencialidad”, sin tener en cuenta a los demás.

El canto aleja la melancolía: es como la sal, que impide que nuestra carne se pudra de tristeza. Si estás contento, canta. Si no lo estás, ¡también!

El 2 de abril de 2005, a las 21:37 horas, tiempo de Roma, Juan Pablo II partió al encuentro del Señor, dejando en la tristeza a millones de feligreses.