
La causa de la desunión. El idioma del corazón
El odio y la indiferencia hunde sus raíces en el egoísmo y deja a los demás en la calle sin interés por ayudarlos.

El odio y la indiferencia hunde sus raíces en el egoísmo y deja a los demás en la calle sin interés por ayudarlos.

El débito conyugal no lo pide solo el varón, también lo puede solicitar la mujer.

Cuando la libertad es guiada por el amor, es cuando nos hace libres a nosotros mismos y a los demás.

El mutuo cariño de los padres es fuente de alegría para los hijos y una escuela para aprender a expresar su amor.

Las alegrías se convierten en motivo de alabanza y toda prueba es ocasión para pedir ayuda. Todo pensamiento puede convertirse en oración.

El verdadero amor no “se acaba”, se abandona, se destruye, no es un acabarse inherente al amor, sino un resultado de lo que sobre ese amor hacemos o dejamos de hacer.

Mario Arroyo explica quiénes son los mártires afectivos y cómo enfrentar este problema.