
Homilía de Francisco en la Misa de Ciudad Juárez
Con base en la 1ª Lectura (Jonás y la ciudad de Nínive), explica que la misericordia se acerca a toda situación para transformarla desde adentro.

Con base en la 1ª Lectura (Jonás y la ciudad de Nínive), explica que la misericordia se acerca a toda situación para transformarla desde adentro.

El flujo del capital no puede determinar la vida de las personas; invita a soñar el México que sabe reconocer en el otro la dignidad de hijo de Dios.

Celebra con ellos el Jubileo de la misericordia, para que quede claro que tienen la posibilidad de escribir una nueva historia hacia delante.

«En el arte de ascender, el triunfo no está en no caer, sino en no permanecer caído». Les aconseja repetirse: Riqueza, esperanza y dignidad.

“Le voy a pedir a Jesús que los haga crecer con mucho amor, con mucho amor, como tenía Él. Con mucho amor para ser cristianos en serio”, les dice.

Hace memoria de Tata Vasco, «el español que se hizo indio», y exhorta a imitarlo y evitar la tentación de caer en la resignación.

“Vivir en familia no siempre es fácil”, pero prefiere una familia herida, que intenta conjugar el amor, a una familia enferma por el encierro.

“Ya no podemos hacernos los sordos frente a una de las mayores crisis ambientales de la historia”, advierte el Papa.

Agradecemos a nuestro amado Papa Francisco su entrega a indígenas, presos, niños, jóvenes, familias e incluso su diálogo con nuestros gobernantes.

Las consecuencias del viaje del Papa se dejarán sentir con el paso de los meses y los años. Su mensaje resulta creíble, razonable, retador y universal.

La corrección forma parte del camino de la misericordia divina. Dios perdona y deja una puerta abierta a la esperanza, explica en su audiencia general.

El Papa invitó a contemplar el misterio, a una reflexión a la misericordia, invitando a cada uno a la construcción de santuarios de la vida.