
El poder de la amabilidad. “Todo por amor”
La historia de san Francisco de Sales recuerda que la paciencia y la amabilidad tienen un poder silencioso: pueden cambiar corazones, reconciliar personas y abrir caminos donde antes había conflicto.

La historia de san Francisco de Sales recuerda que la paciencia y la amabilidad tienen un poder silencioso: pueden cambiar corazones, reconciliar personas y abrir caminos donde antes había conflicto.

La paciencia nos da la capacidad de saber esperar. Incluso cuando algunos a nuestro alrededor han caído en la desilusión y abandonan el camino

Cada cuenta del rosario es como una flor que le entregamos salida de nuestro corazón, por eso es bueno enseñar a nuestros hijos a rezarlo con paciencia y amor.

Debemos tener claro que el gozo no siempre es inmediato, a veces es necesario padecer mucho para obtener un gozo mayor de cada situación.

Hoy en día, se quieren las cosas inmediatas. Sí se quiere mejorar, pero que sea rápido. Hay que aprender de las frutas, que requieren de tiempo para madurar.

La alegría es uno de los doce frutos del Espíritu Santo que San Pablo menciona y que el Catecismo de la Iglesia Católica recoge.

La eternidad de Dios y la inmediatez de nuestro mundo dan lugar a dos lenguajes inconmensurables: nosotros y, sobre todo, la oración.

Dios es paciente con nuestras faltas porque espera nuestra conversión. Ello nos da mucha esperanza.

Participar de la misa a través de los medios electrónicos no es lo ideal, pero volveremos a la normalidad por eso hay que obedecer al papa y tener paciencia.

“Siempre hacia delante, a un futuro que no solo es obra de nuestras manos, sino ante todo una preocupación constante de la providencia de Dios”

El Papa Francisco reflexiona sobre la parábola del trigo y la cizaña, y subrayó la paciencia que Dios tiene con cada uno de nosotros.

El Padre Rafael pregunta a Teo si fue paciente con su hermano Tolín. Teo le cuenta que la lectura de la historia de Job le dio ánimo para imitarlo.