
Celebremos con gran alegría la Pascua en familia
La Pascua no es solo un día… son 50 días para vivir con alegría, fe y esperanza.
Que se note en tu actitud, en tu familia y en cómo enfrentas cada momento.
#Pascua #Fe #Familia #Esperanza

La Pascua no es solo un día… son 50 días para vivir con alegría, fe y esperanza.
Que se note en tu actitud, en tu familia y en cómo enfrentas cada momento.
#Pascua #Fe #Familia #Esperanza

La Iglesia no es solo una institución: es el encuentro entre Dios y el ser humano, un llamado a la unidad y al amor.

La Semana Santa no es solo descanso, es un tiempo para detenernos, reflexionar y vivir la fe en familia.

La Palabra de Dios no solo se estudia, se vive. En ella encontramos verdad, dirección y la presencia de Cristo que transforma nuestra vida.

La Sagrada Escritura es un espacio privilegiado de encuentro en el que Dios sigue hablando a los hombres y a las mujeres de todos los tiempos, para que, escuchándolo, puedan conocerlo y amarlo.

“Tenemos dos oídos y una lengua para escuchar más y hablar menos”.
En su primer mensaje de Cuaresma, el Papa León XIV invita a poner a Dios en el centro y comenzar la conversión aprendiendo a escuchar.

1) Para saber “La amistad o nace entre iguales o los hace tales”. Con esta frase de san Agustín, el Papa León XIV nos recuerda que

Acompañar la vocación de un hijo es ayudarle a descubrir el camino que lo haga verdaderamente feliz. Con oración, escucha y ejemplo, cualquier estado de vida puede llevar a la santidad.

La Iglesia es la sociedad más grandiosa que hay en el mundo. Pero no se la puede juzgar por los malos frutos caídos debido a su infidelidad a la Iglesia.

Porque ¡Dios es amor! Esta es la revelación inefable, de la que el Jubileo, con su pedagogía, con su indulgencia, con su perdón y finalmente con su paz… nos ha querido llenar el espíritu hoy y siempre: ¡Dios es amor!

La familia es el lugar donde aprendemos a amar y a tratarnos como hijos de Dios por lo que nosotros como papás debemos enseñarles a nuestros hijos cómo se hace.

Como peregrinos de esperanza, dice el Papa León XIV, los cristianos estamos llamados a implicarnos en el mundo, “buscando a Dios con nuestra mente, nuestro corazón y nuestras obras, y reconociendo su presencia en los diferentes acontecimientos de la vida cotidiana”.