
Reflexiones de cuaresma. “La abstinencia”
Actualmente, nuestra sociedad, experta en invertir todo orden natural, ha trastocado las más preciadas costumbres.

Actualmente, nuestra sociedad, experta en invertir todo orden natural, ha trastocado las más preciadas costumbres.

Cualquier devoción es buena siempre que nos permita acercarnos a San José y que el nos lleve a Jesús.

Marzo es el mes dedicado a San José quien, de acuerdo con San Francisco de Sales, fue: “más valiente que David y más sabio que Salomón”.

Debemos tener claro que el gozo no siempre es inmediato, a veces es necesario padecer mucho para obtener un gozo mayor de cada situación.

Se debe respetar la naturaleza y cuidar del planeta, pero como parte de nuestra responsabilidad extendida, nuestra responsabilidad con los hombres del mañana.

La comunión de los santos es un misterio de solidaridad en que nuestras acciones repercuten en los demás.

La ternura no es en primer lugar una cuestión sentimental, sino la experiencia de sentirse amados precisamente en nuestra miseria.

A Dios le resulta grata la oración de intercesión, máxime si es por personas que no conocemos, porque manifiesta grandeza de alma y confianza en el poder divino.

El cuento de “La Bella y la Bestia” lo podemos leer como una alegoría de cómo con el bautismo recuperamos nuestra figura de Hijos de Dios.

La autoestima de Dios está garantizada o, dicho de otra forma, se identifica con su gloria.

Tener a Dios en la ecuación facilita la tarea de agradecer; ya no es vacía, genérica o absurda, sino concreta y real.

Es bueno que nosotros aprendamos a reconocer lo que Dios hace con nosotros en lo personal y en lo familiar.