
La Belleza de la Liturgia (18). Divinizar nuestras obras
Las cosas materiales y comunes no solo sirven para facilitar el encuentro con Dios, sino que además adquieren en sí un nivel muy superior al de simples criaturas.

Las cosas materiales y comunes no solo sirven para facilitar el encuentro con Dios, sino que además adquieren en sí un nivel muy superior al de simples criaturas.

La fraternidad no es otra cosa que vivir el Amor de Dios en comunidad y preocuparnos por que todos lo podamos sentir.

“Lutero, con su perverso sistema de someter la palabra de Dios al examen y juicio de cada uno, hizo más daño a la religión católica que todos los herejes de la época pasada”.

Si nuestras obras están basadas en el Amor, seguro serán obras buenas y no tendrán cabida los malos sentimientos o pensamientos.

El deseo del encuentro con Dios ha sido tan fuerte en algunos que no han dudado incluso en dar la vida.

Con la necesaria formación litúrgica seguiremos asombrándonos en cada celebración.

Todos los hombres podemos rendir un culto digno a Dios si nos unimos a Cristo por el Bautismo.

Lo maravilloso de la Liturgia es que nos garantiza la posibilidad de un verdadero encuentro con nuestro Señor.

Dios bien sabe lo que hay en nuestro corazón y cuáles son nuestras intenciones.

La liturgia nos enseña a tratar del modo apropiado y correcto a Dios mismo, nos enseña a ser “educados” con Dios.

Una familia ha de ser un lugar donde las diferentes personas que la componen vivan unidas en el amor.

El Sagrado Corazón de Jesús nos vino a traer toda una espiritualidad especial donde el Amor y la esperanza tienen un lugar primordial y donde la devoción y frecuencia a la Eucaristía son básicas.