
Las riquezas de la Iglesia
Un buen amigo, compartía, por ejemplo, un video muy bien elaborado de alguien que había recorrido el mundo, descubriendo cómo en todas partes podían observarse dos cosas: ricos templos religiosos y pobreza.

Un buen amigo, compartía, por ejemplo, un video muy bien elaborado de alguien que había recorrido el mundo, descubriendo cómo en todas partes podían observarse dos cosas: ricos templos religiosos y pobreza.

Esta palabra quiere decir: “hablar con atrevimiento”. Implica no sólo la libertad de expresión, sino la obligación de hablar con la verdad para el bien común, incluso frente al peligro individual.

El próximo miércoles 25 de julio se cumplen 50 años del que quizá haya sido el documento papal más polémico de la historia: la Carta Encíclica Humanae vitae del papa Pablo VI.

El Evangelio vuelve a resonar para ofrecernos una vida diferente, más sana y más feliz. Nos recuerda que cada persona necesitada tiene nuestra dignidad y es amada por el Padre.

En julio, el Papa Francisco pide para que los sacerdotes sientan el consuelo de Dios y de los hermanos.

Cuando se padece por alguien, cobra mucho valor y muestra de forma patente el amor que se tiene.

Jesús pedía a sus discípulos que cuando llegaran a un hogar dijeran “Paz a esta casa”. Y nos exhorta a buscar la paz. “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios”.

El padre es necesario para que sepamos armonizar ambos valores: libertad y verdad, y la autoridad unida al cariño imprescindible para hacernos amable, atractiva y asequible la virtud, como ejercicio pleno de nuestra libertad.

El papa Francisco pidió que las redes sociales no sean un lugar de alienación sino de solidaridad y respeto a las diferencias.

La palabra que la Biblia utiliza para nombrar la “santidad” es el término hebreo “qadash” que significa “estar limpio”, “sagrado”, “físicamente puro”.

Esperemos el desenvolvimiento pacífico del Mundial y en cualquier caso, la alegría y la unidad no pueden sino ser gratas a Dios.

Jesús promete la felicidad no al que logra vengarse, sino al que perdona y lo hace “setenta veces siete”.