
¿Dios escucha siempre? Esperar el último día
En la oración, es Dios quien nos debe convertir, no somos nosotros los que debemos convertir a Dios.

En la oración, es Dios quien nos debe convertir, no somos nosotros los que debemos convertir a Dios.

Cada momento de la vida de Jesús y cada página del Evangelio pueden ser para nosotros objeto de meditación y lugar de encuentro con el Señor.

No podemos ver a Dios con los ojos físicos, pero por todas partes advertimos su presencia y su acción.

La mayoría de la gente es “buena”, pero mucho de eso bueno se lo guarda para sí, para su familia o un pequeño círculo.

La respuesta al problema del mal, que no deja de tener algo misterioso y superior a nuestra razón, no es filosófica, sino teológica.

Puede haber ateos con espiritualidad, pero no una espiritualidad atea pues, en definitiva, sí es un oxímoron.

La grandeza de la vida no está en tener o en afirmarse, sino en descubrirse amados. La grandeza de la vida está en la belleza de amar.

Las obras de misericordia se dividen en dos, las corporales y las espirituales.

La Semana Santa es una experiencia que nos habla de la fragilidad, la debilidad, la angustia, el sufrimiento y la impotencia del Dios-Hombre frente a las autoridades.

Dios es un apasionado enamorado del hombre que, para que sus hijos tengan paz y alegría, ha ideado el sacramento de la reconciliación.

La cuaresma es un tiempo especial donde la misericordia de Dios derrama gracias, para los cristianos es preparación para celebrar la resurrección de Jesucristo.

El ateísmo es una de las corrientes que se incrementa y está conformada por ateos, pero también de quienes la interrogante religiosa no es importante.