
Las posadas comienzan en nuestro corazón
La llegada de Jesús es motivo de mucha alegría y si hemos preparado nuestro corazón, se nos debe notar.

La llegada de Jesús es motivo de mucha alegría y si hemos preparado nuestro corazón, se nos debe notar.

Llevemos con confianza ante Jesús nuestras enfermedades, y las de nuestros seres queridos. Jesús nos curará para que podamos ser libres.

Este tiempo de cuaresma es el tiempo por excelencia para trabajar en la conversión de nuestro corazón y tenemos una oportunidad de oro para lograr cambiar lo que nos pesa.

Nuestras acciones pueden ser inspiración para los que no saben por dónde seguir, es por esto que debemos tratar de actuar siempre conforme al Amor de Dios.

Que nuestros hijos vean que celebramos una gran fiesta para Jesús y signo visible no podemos olvidar arrullar al niñito Jesús en la Nochebuena.

Todos necesitamos que el Espíritu Santo traiga a nuestros corazones las palabras de Jesús y nos enseñe su sentido para saberlas vivir convencidos y alegres.

Podemos pensar si somos conscientes de la presencia del Espíritu Santo en nuestras almas y si actuamos en consecuencia.

La paz que Jesús nos da es el Espíritu Santo, quien llena el corazón de serenidad y apaga la tentación de agredir.

Como cada año, se llega el tiempo de la cuaresma, que no es otra cosa que un tiempo de preparación para la gran solemnidad de la Pascua.

“Dejarse guiar” por el Espíritu implica confiar en que la gracia de Dios es más fuerte que nuestras resistencias y más grande que nuestros pecados.

Es importante que les enseñemos a nuestros pequeños a que deben ser alegres por lo que son y no por lo que tienen.

La fe y la tecnología se dan la mano y se hacen una para unir a las familias entre sí, con su difunto y con Dios, ahora en tiempos del COVID-19.