Por pandemia, Iglesia en México evangeliza a distancia

Sacerdotes comfortando a una persona

En el confinamiento por la pandemia de COVID-19, los sacerdotes mexicanos fueron afectados emocionalmente porque recibieron poca o nula ayuda de sus obispos.

Con la emergencia sanitaria por COVID-19, el 74 por ciento de los sacerdotes consideró que se requiere de un nuevo modelo pastoral para predicar la fe católica, adaptado a las circunstancias a causa del virus, donde el uso de la tecnología sea la praxis de la evangelización a distancia.

Así lo señala el primer estudio Iglesia y COVID-19 en México. Sacerdotes y tiempo de confinamiento, realizado por el Centro Católico Multimedial (CCM), con el objetivo de conocer la experiencia o vivencia de los sacerdotes durante la pandemia. El 30 por ciento de los religiosos admitió tener una mezcla de sentimiento y emociones por la pandemia.

De acuerdo con la Dirección General de Asociaciones Religiosas, en México hay 23 mil 072 ministros de culto católico y apostólico romano distribuidos en las distintas arquidiócesis, diócesis, prelaturas, eparquías, nunciaturas y congregaciones religiosas.

Los encuestados fueron de 43 diócesis de la Iglesia en México: 49 por ciento está circunscrito en arquidiócesis y 51 en diócesis; el 84 por ciento de los encuestados corresponde a sacerdotes diocesanos; 11 por ciento, sacerdotes religiosos; 4 por ciento, diáconos permanentes y transitorios y 2 por ciento, obispos.

La escolaridad de los clérigos es: 62 por ciento tiene licenciatura; 17 por ciento cuenta con bachillerato de filosofía y teología; 13 por ciento con maestría; 4 por ciento con doctorado; 2 por ciento con un posgrado, 1 por ciento no respondió.

El 75 por ciento de los encuestados dijo tener como actividad principal la atención a una parroquia; mientras que el 25 por ciento no cuenta con iglesia.

En lo que respecta a la cantidad de santuarios que atiende un sacerdote, los datos indicaron que el 30 por ciento atiende un templo, mientras que el otro 30 por ciento indicó tener sobrecarga al prestar atención a más de tres parroquias.

Sobre la carga de trabajo pastoral, 61.5 por ciento respondió que se dedica a una actividad pastoral.

Durante la pandemia, el 26 por ciento de los sacerdotes admitió realizar dos actividades pastorales y el 12.1 por ciento combina la parroquia con el trabajo en alguna Dimensión Episcopal, Cáritas Diocesana, asesorando espiritualmente a grupos o movimientos o con alguna responsabilidad en su diócesis.

Ingresos

La situación económica en el tiempo de la pandemia ha sido un factor determinante para el estado de ánimo y una dificultad a enfrentar por parte de los clérigos. La fuente de ingreso ha sido a través de donativos económicos, apoyo familiar, donativos en especie y ahorros personales.

Los prelados de nivel licenciatura tuvieron como fuente de sustento los ahorros personales. Los demás años de experiencia se apoyaron de la economía diocesana o de la congregación. Los que cuentan con maestría y licenciatura recibieron ayuda de su familia, en particular los sacerdotes con menos años de experiencia, es decir, quienes contaban con menos de 25 años.

Uso de la tecnología

Con el cierre de los templos por la pandemia recurrieron al uso de tecnología, el 80 por ciento de los encuestados reconoció recibir ayuda de los laicos; el uso del correo electrónico fue exclusivo de sacerdotes mayores de 50 años.

El Facebook y el Zoom fueron usados por sacerdotes de todas las edades y de todas las escolaridades, pero YouTube lo usaron prelados mayores de 40 años de todas las escolaridades. El WhatsApp fue el más utilizado por los sacerdotes con escolaridad de bachillerato y licenciatura para reuniones de trabajo online.

El sacerdote Omar Sotelo, quien dirige el Centro Católico Multimedial (CCM), dijo que el estudio realizado por la Unidad de Investigación fue motivado por la urgente necesidad de conocer la situación que enfrenta la Iglesia en México a causa del COVID-19.

La cual detalla los sentimientos y cómo vivieron los sacerdotes del 16 de marzo al 20 de julio, que se implementó el confinamiento que implicó la suspensión de las actividades pastorales como retiros, asambleas, celebraciones eucarísticas, reuniones de trabajo pastoral con fieles, incluso la Semana Santa y otras festividades propias de la fe católica.

 

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