Los laicos estamos llamados a ser “sal de la tierra”: Monseñor Aguilar

Monseñor Aguilar

A los laicos en México nos falta organizarnos porque cada quien anda como en su isla, cada quien está en su movimiento sin saber que somos una sola Iglesia.

En México, la mayor parte de la población asegura confesar la fe católica, de quienes profesan esta religión la minoría son consagrados y la gran mayoría son laicos, es decir, no pertenecen a la jerarquía clerical, sino que al recibir el sacramento del bautismo se convirtieron en parte de la Iglesia.

Las responsabilidades de los sacerdotes, religiosos y religiosas son muy distintas a la de los laicos, quienes a pesar de tener una importante misión para ser la “sal de la tierra” en el campo social no lo hacen por desconocimiento o miedo, de ahí la trascendencia de celebrar el Día del Laico en nuestro país y de que quienes forman parte de la Iglesia desde el laicado reconozcan la trascendencia del llamado que Dios les hace.

En conversación en exclusiva con Vox Fides, Monseñor Víctor Alejandro Aguilar Ledesma, presidente de la Dimensión Episcopal para los Laicos de la Conferencia del Episcopado Mexicano, dijo que en nuestro país hay muchos laicos comprometidos con la Iglesia, quienes pertenecen a movimientos, asociaciones e instituciones en las que oran y reciben formación religiosa, sin embargo reconoció que estamos desorganizados, por lo que es necesario tomar conciencia de que somos la fuerza de la Iglesia y debemos organizarnos.

“Hay muchos laicos formados en escuelas católicas que trabajan en la pastoral, en las parroquias, asociaciones, estos laicos involucrados y formados en la Iglesia nos falta organizarnos porque cada quien anda como en su isla, cada quien está en su movimiento sin saber que somos una sola Iglesia y que tenemos que mirar al mismo lado, como dice el Papa, estamos en la misma barca y tenemos que remar hacia el mismo rumbo, y si es posible con la misma intensidad”, recalcó.

Resaltó que el compromiso de los laicos es social, por lo que debe asumir su misión en las realidades temporales en los diversos ambientes como la política o la educación, y en general en todos los ambientes en los que se desenvuelven los cristianos, quienes están llamados a llenar estos espacios de los valores del Evangelio para que nuestro mundo y la sociedad huelan a Cristo.

Para ello, el también obispo auxiliar de Morelia, dijo que es necesario que los laicos pongan su corazón en el cielo, a través de la oración, pero también es indispensable que adquieran una formación sólida basada en la doctrina social de la Iglesia, así lograrán plantar bien sus pies en el suelo para instaurar el Reino de Dios.

“Tenemos un mandato de nuestra madre santísima, la Virgen María de Guadalupe, de construir la Casita Sagrada, no se trata sólo de construir templos y basílicas, de esas ya le hicimos muchas, sino de construir la ciudadanía, el tejido social, pero con ese sabor a Cristo, a los valores del Evangelio a pesar de que vivimos en un mundo adverso refractario a los valores de Cristo”, subrayó.

Monseñor Aguilar advirtió que muchas veces los laicos que se comprometen a ser congruentes e impregnar sus ambientes del Evangelio son perseguidos, tal como lo fue el beato Anacleto González Flores, quien es el patrono de los laicos mexicanos y quien logró adentrarse en las verdades de la fe y ser un modelo de cristiano como esposo, padre, abogado y catequista, pero que además tuvo la capacidad de organizar a los laicos para defender su fe en una de las épocas más difíciles de la Iglesia en México.

Al ser cuestionado sobre si los laicos podemos hacer la diferencia para que nuestro país que está sumido en varias crisis pueda cambiar, el prelado señaló que sí, sin embargo mencionó que hay que trabajar mucho para lograrlo, pues en la Iglesia en México hay tres tipos de católicos.

El primer tipo, dijo, de los que tienen formación, pero que muchos como en una isla; el segundo tipo son quienes han sido bautizados sacramentalmente, que pertenecen a la iglesia nominalmente, llamémoslo así, pero que se han quedado con una fe infantil, una fe del catecismo de primera comunión y que obviamente esa formación no alcanza para que ellos sientan esa congruencia de vida y lleguen a transformar sus criterios de pensamiento de sentimiento, de acción.

Y finalmente existe otro sector que también son laicos católicos, pero esos sí yo creo que no llegaron ni a la primera comunión, nada más son bautizados y crecieron sabiendo que eran católicos pero viven en ambientes ateos o llenos de secularismo, donde ese bautismo ya quedó en pañales, ensombrecido y muchos de ellos desgraciadamente viven su vida sin congruencia, inclusive puede tratarse de algún delincuente que traiga una imagen del Sagrado Corazón, la Virgen de Guadalupe, un rosario, pero no tienen un comportamiento cristiano, “no los culpa uno a ellos, sino que sus padres o las parroquias no alcanzamos a atender a todos estos laicos que se nos quedaron ahí”, indicó.

Frente a esta realidad, Monseñor Aguiar aseguró que los católicos que tienen formación necesitan trabajar arduamente para contagiar a los demás de fe y entusiasmo por el evangelio, como dice el papa Francisco.

Pero también subrayó que es fundamental adentrarse a conocer la doctrina social de la Iglesia y señaló que este “es una deuda pendiente en México porque nos quedamos en la parte profética: retiros, cursos, sacramental, litúrgica, pero no llegamos al aterrizaje del Evangelio, no digo todos, me refiero a esa gran parte de que no entendemos que el cristiano o que el laico católico bien formado que es el que predica la palabra de Dios, celebra su fe en los sacramentos pero además lo vive en su vida cotidiana, es decir, es congruente con lo que celebra en su fe y ese trabajo también está por serlo entre nosotros”, resaltó.

La cuestión social

Monseñor Víctor Aguilar subrayó que en México “necesitamos que el laico tenga sensibilidad hacia las cuestiones sociales” sobre todo cuando en nuestro país es común escuchar expresiones muy tristes como "no te metas en política, todo está sucio", "no te metas en política porque ahí hay pura podredumbre, corrupción", hay una idea negativa, peyorativa de lo que es la política cuando en realidad la política estrictamente hablando es algo bueno, humano y necesario en la comunidad.

Además, señaló que hay muchos políticos en nuestro país que se declaran católicos, pero muchos de manera sui generis toda vez que sus decisiones que toman para generar políticas públicas no son coherentes con la ética, la bioética con los compromisos de la vida.

Y reiteró que ser católico, ser un laico comprometido no sólo se trata de concebir una fe que me sirve para sacarme de problemas, sino no de tener una fe que se vive a diario en todos los campos de la vida.

Para lograr esta coherencia, Monseñor Aguilar indicó que se requieren dos componentes:

1.- El encuentro personal con Cristo vivo, que no seamos católicos sólo por tradición, sino que tengamos un compromiso personal y serio con Jesús.

2. El encuentro con Cristo vivo te va a llevar al compromiso de transmitir. Quien tiene una actividad en el mundo de la que está enamorado, la comparte.

Tenemos mucho que hacer los laicos para que este mundo tenga ese sabor de verdad, belleza, bondad, que haya respeto, que seamos hermanos todos para amar a todos.

Este año la celebración del Día del Laico tendrá como figura de ejemplo a san Juan Diego debido a su importancia para la evangelización de nuestro país y al ser el portavoz del mensaje evangélico que le dio la santísima Virgen de Guadalupe.

Entre los importantes atributos de san Juan Diego, Monseñor Víctor Aguilar mencionó su humildad, pues ni se creyó superior a nadie ni se subestimó a sí mismo, sino que supo ocupar su lugar dentro de la misión que la Virgen le encomendó. De esa manera, el laico hoy día debe saber ocupar su lugar en la Iglesia, en la historia, en nuestra nación.

Asimismo, destacó que san Juan Diego fue un portavoz tanto para la Virgen de Guadalupe como para los hombres, supo dialogar con lo divino y lo tradujo a sus contemporáneos.


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