Ante las horas oscuras. Para construir la paz

Construer la paz

El papa Francisco afirma que la Iglesia está llamada a interceder ante el Príncipe de la paz y a estar cerca de cuantos sufren en carne propia las consecuencias del conflicto.

1) Para saber

“No necesitamos armas y bombas para llevar la paz, necesitamos amor y compasión”, decía la santa Madre Teresa de Calcuta. El pasado 25 de marzo el papa Francisco consagró al Inmaculado Corazón de María a Rusia y Ucrania. El Santo Padre pidió la intercesión de la Virgen María por la paz ante la presencia de 2,000 personas y de muchas más que siguieron la transmisión de la ceremonia.

“No se trata de una fórmula mágica, sino de un acto espiritual, aseguró el papa, es el gesto de la plena confianza de los hijos que, en la tribulación de esta guerra cruel e insensata que amenaza al mundo, recurren a la Madre, depositando en su Corazón el miedo y el dolor, y entregándose totalmente a ella”.

El papa afirma que la Iglesia, en esta hora oscura, está llamada a interceder ante el Príncipe de la paz y a estar cerca de cuantos sufren en carne propia las consecuencias del conflicto. Tarea que corresponde a cada bautizado que ha de unirse en la oración y en la ayuda al necesitado.

2) Para pensar

Un mes después de que comenzó la invasión de Rusia a Ucrania, más de tres millones de mujeres y niños han tenido que abandonar su país. Una decisión nada fácil ni sencilla: tan sólo pueden llevar una pequeña maleta. A veces tienen que esperar en la frontera durante 25 horas a bajas temperaturas. Les fueron bombardeadas sus casas y destruidas sus ciudades, obligándoles a huir, pero gracias a su fe han podido resistir.

Una de ellas Natalia, tan sólo llora cuando saca la foto de su esposo, Sergey, que está en Ucrania en el frente. Asegura que esa foto es lo más valioso que lleva con ella y que la guardará hasta que se reencuentre con él. Otra es Alina, que lleva consigo el último regalo que le hizo su padre: un pequeño bolso, que le recuerda momentos felices en familia. Vyra, a su vez, tuvo que soportar en la frontera de pie una larga fila con temperaturas bajo cero. Ella asegura que pudo mantenerse fuerte porque “sabía que Dios estaba conmigo… He sido capaz de superar el miedo, la tristeza, el cansancio porque sabía que Dios estaba conmigo y me ayudaba. Sé que podré salir adelante porque Él me ayuda”.

3) Para vivir

Es complejo el conflicto internacional, pero si queremos que el mundo cambie, dice el papa Francisco, “primero debe cambiar nuestro corazón. Para que esto suceda, dejemos que la Virgen nos tome de la mano. Contemplemos su Corazón Inmaculado… Ella es la ‘llena de gracia’; y, por tanto, vacía de pecado; en ella no hay rastro del mal y por eso Dios pudo iniciar con ella una nueva historia de salvación y de paz”. El papa desea que también nosotros llamemos a la puerta de ese Corazón para ser renovados por el perdón de Dios. Y, poniendo el ejemplo, el papa acudió a confesarse.

Como decía la santa Madre de Calcuta: “La paz y la guerra empiezan en el hogar. Si de verdad queremos que haya paz en el mundo, empecemos por amarnos unos a otros en el seno de nuestras propias familias”. Necesitamos acudir a la fuerza sabia y apacible de Dios, que es el Espíritu Santo. Que el Espíritu de amor disuelva el odio, apague el rencor, extinga la avidez y nos despierte de la indiferencia.


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