¡Pongamos la Palabra de Dios al Centro de nuestra vida familiar!

Al centro de nuestra familia

Es importante este mes de la Biblia, pero es más importante lograr tener a Cristo en el centro de nuestra vida familiar y personal siempre.

Es importante este mes de la Biblia, pero es más importante lograr tener a Cristo en el centro de nuestra vida familiar y personal siempre.

Comienza septiembre, mes de la Biblia y como familia podemos aprovechar este tiempo para poner énfasis en leer y llevar a la práctica la Palabra de Dios en nuestra vida, personal y familiar.

Lo importante es que le demos la importancia que tiene para que eduquemos a nuestros hijos en este estilo de vida al poner a Cristo en el centro, por eso aquí te dejo mis 5Tips para celebrar este mes de la Biblia en familia.

PRIMERO. Entroniza la Biblia en casa.
Es muy importante que tengamos un espacio especial para la Biblia. Podemos poner un pequeño altar sencillo donde tengamos un crucifijo, la Biblia y el cirio para encenderlo cuando hagamos oración y cuando leamos la Biblia.

Existen algunas fórmulas para hacer la entronización de la Biblia en nuestro hogar, así que los papás pueden dirigirla y todos los miembros de la familia participar en esta pequeña ceremonia.

Podemos preparar cantos para que todos participemos.

Lo importante es darle un lunar principal a La Palabra de Dios en la vida familiar. De preferencia en el centro de la casa o en un lugar principal.

SEGUNDO. Escoge un Evangelio para leerlo durante todo el mes.
Es bueno leer la Biblia siempre, pero de manera especial este mes, por eso sería bueno escoger un Evangelio para leerlo a diario.

Podemos leer una perícopa (subtítulo) o un capítulo a diario en familia.

Podemos designar una hora en especial para hacerlo, en el momento en que sabemos que estaremos toda la familia reunida.

Si nuestros hijos ya tienen edad adecuada ellos pueden también leer en voz alta para que entre todos podamos después hacer una reflexión de lo que vamos leyendo.

Si tenemos hijos pequeños, podemos pedirles que nos hagan un dibujo de los que van comprendiendo y si es un tema difícil, podemos explicarles, con palabras sencillas la esencia del texto que leímos.

Si lo hacemos a diario, conoceremos el Evangelio completo.

TERCERO. Haz oración con los Salmos.
Otra forma muy hermosa de conocer la Biblia es orar con los salmos.

Los salmos son cánticos a Dios, tienen diferentes géneros y nos ayudan a hacer oración por los diferentes acontecimientos que nos suceden a lo largo de nuestra vida.

Podemos leer un salmo a diario y después darnos el tiempo de meditarlo y hacer una oración personal a partir del salmo.

Lo podemos hacer personalmente o en familia.

CUARTO. Incluye a los pequeños de casa.
Existen materiales adecuados para los pequeños sobre el mes de la Biblia.

En Flor y Canto. Santa María reina de la Paz podemos encontrar cuatro series de videos con diferentes temáticas sobre la Biblia, desde cómo es su estructura, los personajes y las historias de la Biblia, podemos ponerles estas cápsulas a diario a nuestros hijos para que sea algo didáctico y significativo.

También, en internet, hay dibujos de cada libro de la Biblia que podemos imprimir y dárselos a nuestros hijos para que los vayan trabajando durante todo el mes. Si escogemos bien, podremos darles una mirada general a toda la Biblia o por lo menos que sepan que existe el Antiguo y el Nuevo Testamento y sus libros principales.

Y QUINTO. Haz un plan para todo el año.
Es importante este mes de la Biblia pero es más importante lograr tener a Cristo en el centro de nuestra vida familiar y personal siempre, por eso podemos hacer un plan para continuar conociendo y profundizando en la Palabra de Dios durante todo el año.

Para eso tenemos muchas herramientas, por ejemplo, los temas que la diócesis nos proporciona como conferencias, los cursos y diplomados que nos acercan para profundizar en la Palabra de Dios, los videos que existen en internet que nos pueden complementar.

Si logramos que de este mes de la Biblia se nos quede el hábito de leer la Palabra de Dios a diario, habremos logrado que tenga frutos buenos para nuestra familia.

Así que podemos hacer un plan para seguir leyendo los demás evangelios poco a poco y meditándolos en familia, quizá ahora una vez a la semana.

También podemos seguir con la oración con los salmos y podemos tenerlos presentes para cuando tengamos alguna necesidad en particular.

Ojalá que como fruto de este mes, logremos que la Palabra de Dios nos acompañe a lo largo de nuestra vida y que sea nuestro alimento y sustento.

ATENCIÓN.
Te anexo la oración para entronizar la Biblia en familia por si es de utilidad. Está tomada del subsidio que nos da la CEM este año, surgido de la Dimensión de Animación Bíblica de la Pastoral.

LA LUZ DE LAS FAMILIAS.

MOTIVACIÓN

GUÍA: Queridos hijos (esposa, hermanos, ami­gos, etc.) esta vez nuestra familia se ha reunido al­rededor de la Palabra de Dios, porque queremos que sea la luz que ilumine a nuestra familia. Al igual que en el antiguo Pueblo de Dios somos peregri­nos y peregrinas, seguidores del Señor que sigue hablándonos en las Escrituras.
GUÍA: Hoy vamos a entronizar la Biblia: así ma­nifestamos que la Palabra del Señor será la brújula y el timón para esta familia; será la maestra que nos enseñe los caminos del Señor.
GUÍA: Preparemos un corazón sencillo y abier­to, atento al mensaje del Señor.
GUÍA: En el nombre del Padre…
CANTO
TODOS: «Tu Palabra me da vida«, o algún otro canto.
ENTRONIZACIÓN DE LA BIBLIA
(La Biblia es introducida solemnemente por algún miembro, llevándola en alto, pueden acompañar 2 per­sonas más con velas)
(Otra posibilidad: la Biblia abierta va pasando de mano en mano. Cada uno la recibe con veneración y le da un beso)
ORACIÓN
(Después de colocar la biblia en el lugar destinado)
GUÍA: Dios nuestro, Padre bondadoso que nos amas, envíanos tu Espíritu Santo, para que nos ayude a leer la Biblia desde el corazón. Sa­bemos que en las Sagradas Escrituras resuena la voz de Jesús, tu Hijo amado y Hermano nuestro. Crea en nosotros el silencio para escuchar su voz: para que también nosotros seamos sus discípulos misioneros, para que podamos testimoniar a los demás que Jesús está vivo y presente en medio de nosotros como fuente de amor, de esperanza y de paz. Que en esta familia resuene siempre tu Palabra. Amén.
LECTURA DEL TEXTO BÍBLICO
(Se leerá con voz fuerte y pausada y lo hará un lector que haya previamente preparado el texto)
GUÍA: Escuchamos a san Pablo en la 2da. Carta a Timoteo (2Tim 3, 10-11. 14-17).
GUÍA: En los próximos minutos, cada uno lee nuevamente el texto en su propia Biblia y lo medita en silencio.
(Después de unos minutos… uno o más de los allí reunidos leen las siguientes intenciones después de la intervención del Guía.)
GUÍA: Pidamos a Dios, que su Palabra que he­mos entronizado en nuestro hogar, sea semilla que dé muchos frutos en nosotros y nuestros herma­nos. Y digamos:
TODOS: «Señor a quién iremos, sólo Tú tienes palabras de vida eterna».
GUÍA: Para que la Palabra de Dios sea el «Pan de cada día» que nos alimenta en el camino de la fe y del amor, roguemos al Señor.
TODOS: «Señor a quién iremos, sólo Tú tienes palabras de vida eterna».
GUÍA: Para que la Biblia no sea sólo adorno en esta casa, sino luz, maestra de vida, a quien escu­chemos con frecuencia.
TODOS: «Señor a quién iremos, sólo Tú tienes palabras de vida eterna».
GUÍA: Para que el Señor bendiga nuestro hogar con el amor y el perdón de cada día. Que en eso se note que somos una familia de discípulos misione­ros de Jesús.
TODOS: «Señor a quién iremos, sólo Tú tienes palabras de vida eterna».
GUÍA: Que al meditar los textos bíblicos, nos permitan reflexionar sobre las circunstan­cias actuales de nuestras vidas y de los que nos rodean.
TODOS: «Señor a quién iremos, sólo Tú tienes palabras de vida eterna».
GUÍA: Que María, madre de Jesús y madre nuestra, primera discípula misionera del Evan­gelio, nos eduque en la escucha de la Palabra de Dios. Amén.
ORACIÓN DE TODA LA FAMILIA
TODOS: Señor, Padre de Jesús y Padre nues­tro, mira con bondad esta familia reunida en tu nombre, que desea acercarse a Ti, escuchando tu voz en la Biblia. Enséñanos, Padre, con tu Pa­labra. Queremos ser discípulos, caminar junto a Jesús, aprender a vivir como verdaderos hijos tuyos. Danos fuerza, Señor y anima nuestro ca­minar. Tu Palabra es la fuente viva, acércanos a ella. Señor, queremos que esta familia sea un templo donde resuene tu Palabra, y nuestros corazones sean el lugar donde ella germine, que la llevemos a la vida y la expresemos en el amor que nos tenemos y que donamos a todos. Amén.
BENDICIÓN FINAL
GUÍA: Dios, Padre bondadoso, de quien provie­ne toda paternidad y amor, bendiga nuestra fami­lia, y nos siga alimentando con la Palabra que sale de su boca.
TODOS: Alabado seas por siempre, Señor.
GUÍA: Que el Evangelio de Jesús, nuestro Se­ñor, resuene siempre en este hogar, irradiando luz y esperanza.
TODOS: Alabado seas por siempre, Señor.
GUÍA: Que el Espíritu Santo, Maestro y Amigo interior, nos enseñe a leer y orar la Palabra que pal­pita en las Escrituras Santas.
TODOS: Alabado seas por siempre, Señor.
TODOS: (Nos persignamos diciendo) Que el Se­ñor nos bendiga y nos proteja, que el Señor nos muestre su rostro y nos conceda la paz. Amén.

 

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