Contemplar al Hijo. Lo esencial para Navidad

Contemplar al Hijo

El padre sufrió profundamente la muerte de su hijo, quien perdió la vida al salvar a un soldado. Tiempo después el joven le regaló un retrato al señor de su hijo fallecido.

1) Para saber

¿Cómo vivir mejor la Navidad? Una pregunta que muestra el deseo de vivir estos días navideños mejor dispuestos. El papa Francisco nos sugiere para ello contemplar a Jesús en el signo hermoso del pesebre. Redescubrir que con Él lo tenemos todo.

Es una fiesta tan grande que la Iglesia no se limita a celebrarla sólo el 25 de diciembre, sino que le dedica varios días, el llamado “Tiempo de Navidad”, que llega hasta la fiesta del Bautismo del Señor, en esta ocasión, hasta el 10 de enero.

2) Para pensar

Un hombre rico tenía una gran pasión por el arte y había coleccionado grandes obras: desde Velázquez hasta Picasso. Era viudo y tenía un solo hijo, con el que las admiraba. Desgraciadamente, el hijo tuvo que ir a la guerra. Fue muy valiente y murió en el campo de batalla mientras rescataba a otro soldado. El padre sufrió profundamente su muerte. Acabada la guerra, en Navidad, un joven llegó a su casa con un gran paquete: “Señor, usted no me conoce, pero yo soy el soldado por quien su hijo dio la vida; murió al llevarme a un lugar seguro. Me hablaba mucho de usted y de su amor por el arte. Por ello aunque no soy gran artista le hice una pintura”. El padre abrió el paquete. Era el retrato de su hijo, pintado por el joven. El padre la contempló con profunda emoción y sus ojos se llenaron de lágrimas. Le ofreció pagarle lo que quisiera. “Oh no, señor, es un regalo, jamás podría pagarle lo que su hijo hizo por mí”. El padre colgó el retrato arriba de su chimenea y lo enseñaba a todas las visitas. El hombre murió años después y dejó en su testamento indicaciones sobre la subasta de sus pinturas. Empezó la subasta y había mucha gente importante. El subastador golpeó su mazo para dar inicio: “Empezaremos con este retrato del hijo. ¿Cuánto ofrecen?”. Hubo un gran silencio. Una voz gritó: “Queremos ver las pinturas famosas. Olvídese de esa”. El subastador persistió: “¿Alguien ofrece algo por esta pintura?”. Otra voz gritó con enojo: “Venimos por los Picasso y los Van Gogh”. El subastador continuaba: “La del hijo. ¿Quién se la lleva?”. Finalmente una voz se oyó desde muy atrás de la habitación: “Yo doy doce dólares por la pintura”. Era el viejo jardinero del padre quien siendo un muy pobre, era lo único que podía ofrecer. “Tenemos $12 ¿Quién da más?”, gritó el subastador. La multitud enojada no quería la pintura del hijo. El subastador golpeó por fin el mazo: “Va una, van dos, VENDIDA por $12 dólares al señor del fondo”. El subastador soltó su mazo y dijo: “Lo siento mucho, damas y caballeros, pero la subasta llegó a su final”. “Pero, ¿y las pinturas?”, dijeron los interesados. Contestó el subastador: “Lo siento, el testamento indicaba que quien se llevara la pintura del hijo, se llevaría absolutamente todas las posesiones de este hombre, incluyendo las famosas pinturas. El hombre que aceptó la del HIJO, se queda con TODO”.

La alegoría nos señala que quien tiene a Jesús, el Hijo del Padre, lo tiene todo.

3) Para vivir

Como deseos para esta Navidad, el papa Francisco ha rogado a la Virgen y a san José que nos alcancen del Niño Jesús “la gracia de que renazca en nuestro corazón la ternura, para abrazar con amor a todos, como verdaderos hermanos y hermanas”.


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